martes, mayo 29, 2007

Social Club Music Evolution, una revolución musical


Casi como un manifiesto moderno de una revolución musical necesaria, una idea que, según su autor, lleva gestándose hace más de 30 años, está próxima a materializarse, y tendremos el privilegio de ser testigos, más que de su nacimiento, de su llegada al rito iniciático.

Graduado de Educación Artística, DJ y productor musical de profesión, Liven Céspedes, un cubano soñador de amaneceres musicales, es el timonel y uno de los exponentes de este proyecto llamado Social Club Music Evolution, cuyas sesiones se inaugurarán próximamente en el Bogui Jazz, ubicado en la calle Barquillo 29, en el barrio de Chueca, Madrid.

El horario de estás sesiones estará comprendido entre la 01.30 y las 06.00 de la mañana de todos los viernes. Al anochecer de este jueves 31 de mayo habrá una sesión de prueba, una especie de ‘episodio piloto’ de esta serie por comenzar.

Según su manifiesto, Liven acentúa que desde tiempos de antaño los seres humanos se han reunido para rememorar historias o vivencias. “Después de transcurrido algún tiempo”, nos dice, “vuelven a coincidir en nuevos latidos, traducidos estos, en nuevas formas y maneras de como narrar el paso por una vida”.

“Entonces”, prosigue el escrito, “la riqueza en la acumulación de experiencias durante este tránsito siempre adoptará nuevas posturas para poder salir adelante, en un mercado cada vez más hostil y despiadado, donde continuamente se nos agrede, intentando clasificarnos, etiquetando todo como lo verdadero y establecido por una minoría con poder y con infinitas carencias como seres pertenecientes a un momento histórico concreto”.

Revolucionar estos cánones siempre ha sido tarea de pocos, según este promotor musical. “Nuevas vías y formas dan lugar entonces, a un único e importante objetivo, se devela otra realidad ante nosotros sin siquiera haberlo premeditado”, nos dice el melómano.

“El haber presenciado, compartido y registrado otro momento,” nos define este habanero de 34 años, “como entrañable o especial en nuestro peregrinaje por esta vida, disfrutando de la interacción con quienes nos rodean es lo que, al final del camino, nos hará sentir airosos, tranquilos, y con la capacidad de transmitir cuanto pudimos lograr en un momento donde ya a las personas se nos considera un producto más, para nada dueñas de su tiempo e ideales, vendibles y desechables como simples servilletas”.

Al abundar en el proyecto, Liven explica que Social Club Music Evolution es una sesión elaborada sobre la base del sonido Motown, un periplo por el catálogo de este sello, y que en todo momento se mezclará con el soul, el boogaloo, el funky y el groovy, el pop, el acid jazz y el rhythm & blues, que a su vez coquetearán con el rock más clásico, sin dejar a un lado aquellas influencias que han marcado a generaciones anteriores.

“Aquí convergen todos los estilos y géneros que han dejado una marca en mi particular gusto por la música”, prosigue Liven. Trayectoria de bares y cantinas, madrugadas insomnes, sesiones irreverentes y público de todas clases dan al traste con Social Club Music Evolution.

“Este proyecto es resultado de la compilación musical que guardo en cuerpo y alma” afirma, sin ocultar su emoción. “Es mi andar por el proceso de adquisición de experiencia durante la vida. En este periplo, y desde muy temprana edad, mis inclinaciones hacia diferentes manifestaciones artísticas, la plástica musical o la música y las artes plásticas, han sido mis dos brazos, mis piernas. Soy resultado de su simbiosis”, concluye.

Clasificado por su autor como el sentir de varias generaciones que confían en que la música no se limita a edades ni razas, Social Club Music Evolution deriva de un proyecto anterior que está aún por editarse.

Titulado Let the Music Take Your Mind, es un álbum recopilatorio de 16 cortes con canciones compuestas e interpretadas por personalidades magnéticas que “presumen” de haberse nutrido de otras fuentes –cosa que se plasma nítidamente en sus obras-, y de haberlas procesado, digerido, transformado y enriquecido con su magnifica aportación y, de este modo, haber concluido el proceso que los llevó a convertirse de ávidos aprendices en vanguardia de su momento, en nueva “fuente”.*

Pero no es el único proyecto en el que hemos visto a Liven dando de si. Anteriormente, este DJ cubano se dio a conocer por las Liven’s Parties en Madrid.

De ésta nos dice: “La Liven’s Party fue una fiesta con set itinerante por locales y salas de concierto del Madrid de días y contiendas del pasado, donde me formulé muchas preguntas, donde desarrollé respuestas que dieron lugar a otras preguntas, donde intenté acercar el trabajo de unos y de otros.”

Desde sus inicios realizadas en verano y con varias temporadas ya a sus espaldas, la Liven’s Party, casi un festival en si misma, fue un lugar de encuentro de manifestaciones y sus exponentes. “Fue una fase interesante, ardua, demoledora en muchos aspectos, pero sobre todo muy creativa,” rememora Liven.

Avalada por más de dos años de andar desde su creación, la Liven’s Party, luego de un periplo por varios locales madrileños, sigue reuniendo más personas afines tras cada edición. Acid jazz, funky, house, rock’n’roll, proyecciones multimedia y directos de una calidad reconocida son algunos de los elementos que hacen que estas fiestas se hayan ganado un pedazo de Madrid, y sean disfrutadas por muchas personas.

A una pregunta sobre la génesis de su labor como productor, road manager, y DJ, Liven responde que es un oficio que le acompaña allá donde va y que forma parte de su vida cotidiana. “Estoy pinchando discos desde el año 1999”, nos hace la historia.

“Antes de este año, cuando aún vivía en Cuba, ya estaba interesado en estos menesteres a pesar de ser un melómano sin recursos para comprarme discos. A mi llegada a España en octubre de 1999, es que comienzo a dar los primeros pasos en este sentido. De hecho, mi primer trabajo en este país fue como DJ de un pequeño bar ubicado en el centro de Madrid, el Massemba Bar, lugar de donde han surgido parte de los proyectos concebidos en tierra española”.

“Este trabajo,” continua, “lo alternaba con el de road manager de giras y conciertos. Road-manager es uno de los trabajos que suelo ejercer dentro del campo de la producción, una profesión que me ha enseñado a andar por la vida de manera resolutiva. Comencé en Cuba, cuando hacía trabajos de producción de conciertos para Carlos Varela, Santiago Feliú, Garaje H, Athanai, Luis de la Cruz, y para cuanto artista venía del extranjero.”

Allá en Cuba “éramos un grupo de jóvenes productores y técnicos en este sector, que nos unimos para desarrollar en la práctica un concepto de como organizar y realizar eventos con humildes presupuestos, sin dejar de aprender de los productores más consagrados de la escena cubana. Los teatros Nacional de Cuba, Karl Marx y el Mella, entre otros, fueron los aforos con los que más practicábamos, fueron mis escuelas, de allí guardo fabulosas enseñanzas,” explica.

A pesar de la sesión de prueba del jueves 31, Liven no se atreve a darnos una fecha exacta de comienzo para las sesiones de Social Club Music Evolution. “Pero te aseguro que será digno de seguir su pista,” dice, “pues el Bogui Jazz en las madrugadas de los jueves y viernes traerá a melómanos nostálgicos de una sesión digna de recordar, sobre todo por las agujetas en los pies,” sonríe.

*(Texto de Pedro Navarro, presentación a Let The Music Take Your Mind)

lunes, mayo 07, 2007



Pepedelvalle: Yo no respeto otra joya.

Últimamente me ha dado por navegar un poco por las páginas de myspace, donde además de reencontrarme a veces con amigos con los que tengo poco contacto, o están muy lejos geográficamente, escucho la música que suben cantautores y grupos, para estar al día.

Entre las páginas que más me han llamado la atención está la de Pepedelvalle, músico integrante del proyecto Habana Abierta, el que apenas necesita presentación para el público cubano, ya sea en La Habana o en Madrid.

Lo de Pepe es cuasi-mítico. Es el músico al que menos acceso he tenido, una presencia que se me antojó evasiva, y me siento privilegiado sólo por haber hablado con él unos instantes, después de una actuación en la Sala Clamores en Madrid, y haber cambiado mi parecer totalmente.

Vale mencionar también que hasta mi llegó una maqueta titulada “Me Divierto”, con los temas de su proyecto Balahabana, sobre los que tengo intenciones de escribir en algún momento.

Todavía recuerdo la alegría que me dio cuando, en un stand de la feria del disco en La Habana, encontré su primer disco en solitario. Sin embargo, no fue lo que esperaba. En esas canciones no estaba el Pepe que conocía, pues por aquel entonces me era más familiar su trabajo con el dúo Hobby, en el que compartía intenciones con Carlos Santos, quién después pasó a formar parte de los también míticos Superávit.

Al igual que esta última formación mencionada, Hobby acusaba inclinación hacia lo acústico, encajando con la estética preconizada por los MTV Unplugged de principios de los 90, en una época en que, según Humberto Manduley (El Rock en Cuba, Atril Ediciones Musicales, 2001) el rock cubano iba a la inversa: al descompás del reloj, se fomentaba más el malabarismo instrumental y la agrupación que la revalorización del solista.

La única grabación de Hobby de la que tengo conocimiento fue la maqueta Renversé (1994), con doce temas que escuchaba mucho en la Radio Ciudad Habana de aquellos tiempos. Así fue que el Pepedelvalle que conocía era el de la canción contemporánea e intimista, con códigos más inherentes al folk y el pop-rock, el que todavía reconocía en Habana Oculta y el primer álbum de Habana Abierta.

En aquel primer disco me encontré con un Pepe haciendo música cubana bailable, más aproximada a la fusión en la que actualmente se embarca (esta última palabra en el sentido más universal, no me malinterpreten).

"Mucho antes de eso", me dice Pepe refiriéndose a la etapa en Hobby, "yo componía más bien guarachas, congas, y cosas ritmáticas en esa cuerda. Incluso, recuerdo perfectamente que cuando empezaba a ir a los circuitos de la nueva trova de por aquel entonces, casi nadie veía con buenos ojos lo que yo hacía; sobre todo porque la mayoría de los cantautores tenían metido a Silvio Rodríguez directamente en vena. Cosa que fue otra válida manera de empezar en esto, claro. Pero, que grabáramos lo de Hobby onda Unplugged en aquel entonces, como dices, más bien fue por un problema económico y no de 'moda'. ¿Que íbamos a saber que estabámos haciendo algo novedoso o pionero dentro de la isla? Si hubiera podido, yo lo hubiera hecho con la Sinfónica Nacional...".

"Ya ves como ha cambiado el panorama musical," concluye relajado, "los que antes aceptaban a regañadientes los ritmos autóctonos, o las mezclas entre todos estos ritmos, han terminado utilizándolos; aunque a veces de manera impostada o esnobista. En mi caso, por otra parte, compongo sin plantearme una línea fija, porque me gusta variar de rítmos y demás: y seguramente siempre lo he hecho así, porque forma parte de mi naturaleza y de mis vivencias personales; o quizá lo haga, porque en realidad no creo mucho en el 'estilo' o en los 'estilos'... Sólo me interesa y me fascina lo que tenga personalidad artística propia".

Entonces, como dice en "Arrollando bien", Pepe no respeta otra joya? "Bueno, eso de no respetar otra joya... Que cosas suelto a veces..." (Risas).

A continuación reproduzco las palabras que incluye sobre si mismo como presentación en su perfil, donde se autodefine, así como su propia relación discográfica comentada, y algo de su historia. Espero que la disfruten tanto como yo, al igual que su música.


Acerca de Pepedelvalle: Puedo soltar con un 55% de honestidad fiable y descaradamente en primera persona, que fue en un verano de horno cualquiera cuando nací en la Villa de Guanabacoa, Ciudad de la Habana, Cuba: un lugar de donde siempre me enorgullece remarcar que soy, aunque no lo hago porque me considere un hijo pródigo de allí (ya me gustaría serlo algún día no muy lejano).

Mi abuelo paterno, Miguelito Rodríguez, guitarrista autodidacta y carismático -quien hacia brillar en escena hasta a un cantante sin medida musical, y que aunque no era cantante ni compositor, considero que fue un verdadero artista- fue el que me instruyó en el aprendizaje de la guitarra de crío, cuando me sorprendió un día imitándolo, con su desgastada guitarra casi a punto de caérseme de las diminutas e inexpertas manos.

Él me llevo a hacer las pruebas de aptitud en los distintos colegios de arte de aquella época. Y las pude aprobar todas, menos la de ballet (no di el perfil); además, no tenía la suficiente plasticidad grácil en el cuerpo (o algo así dijeron aquellas profesoras de empolvados cuellos de cisnes).

Al final, con mucha indecisión, opté por estudiar artes plásticas. Aún no sé si me equivoqué en la elección. Digo esto porque siempre he pintado para mí, y nunca he expuesto en ninguna galería, aunque tampoco se me dio esa oportunidad.

Así que he terminado ganando dinero (poquísimo, eso si) con la musiquita; o sea, con las canciones que invento desde los 14 o 15 años, sin saber leer una partitura, o conocer siquiera el nombre de los acordes de la guitarra. Esto último, reconozco, definitivamente por vagancia mía… algo vergonzoso, ¿no?

Luego seguí pintando, componiendo, ganando algunos concursos de poesía en mi municipio, y seguí asimismo fracasando en la docencia en general. Justo por esa fecha conocí a David Torrens, otro guanabacoense cantautor y bohemio empedernido, que todavía canta una canción mía de vez en cuando, y que me reveló unos cuantos acordes modernos (a lo mejor de cosecha brasilera) en la guitarra, que me aportaron lo suficiente para hacer, a partir de ahí, nuevas canciones.

David sigue siendo un crack y un bohemio empedernido. Yo lo intenté también una corta temporada. Poco después, al pasar un ciclón por mi barrio y arrasar con todo, me fui a vivir a la casa de un amigo de estudios. Allí, instalado en su casa, cerca de la brisita caldeada del malecón habanero, continué haciendo lo mismo de antes, cuando no hacia el vago, despatarrado todo el santo día en un cómodo y destartalado butacón (cosa a la que sigo placenteramente aficionado).

Y ya para no aburrir demasiado con estos chismes sobre mí que divulgo en el ciberespacio de manera gratuita, puedo soltar que conocí a la mayoría de los que hoy se conocen como Habana Abierta, en el 90.

Luego ya, viene la historia que más o menos se conoce hoy del piquete, así que lo poco que puedo agregar es que seguimos anclados “in Spain” y viviendo en Madrid desde hace más de una década, y que en ese tiempo transcurrido hemos grabado 3 discos. En el último, titulado "Boomerang", como se puede comprobar, salí perdiendo bastante, porque me grabaron solo un tema que se titula "Boca Abajo" (tema que, por cierto, compuse en el 97, por lo que es el más viejito del disco, aunque sé, para mi satisfacción personal, que gusta y que resulta bailón y demás).

Ya se sabe, los productores que ponen la pasta son los que hacen y deshacen a su antojo, y no les importa para nada que tú tengas una pila de temas nuevos encajonados, o que no tengas ganas de hacer canciones de corte social-político... sobre todo porque ya las hice en su momento cuando sobrevivía en Cuba, y era casi una moda. Aunque en realidad esa moda, desgraciadamente, allí no ha pasado todavía, ni tampoco en otros muchos lugares de este vapuleado planeta.

Ya ven... yo soy aquel, pero he cambiado. Soy una especie de ninja que suelta la bombita de humo y desaparece cuando no se siente muy cómodo, y que a veces puede ser como invisible. Pero bueno, sé que mi música no. En la "definición" que me encasquetaron como cantautor y que se puede encontrar en las múltiples y coloridas paginas que existen en Internet sobre cada uno de nosotros, se dice, entre otras tonterías, que poseo todos los rasgos del romántico cubano contemporáneo, pródigo en expresiones emotivas... si con esta descripción tan cursi se refiere a esta breve exaltación mía por esta nimia opinión de mi como compositor y demás; pues oye, no se equivocó ni un pelo, pero… ¿romántico?, ¿yo? Vale, ok, está bien... con cojones (como dijo el Pichi en una peli).

Ah, y no quiero que se me olvide soltar algo importante: no fui a tocar a Miami con el resto del grupo porque, casi un minuto antes de despegar, me bajé del maldito avión. Le tengo fobia a esos bichos, mala suerte. Para la próxima (si hay una próxima, claro) en vez de un par de pastillas, me trago un frasco entero de sedantes. Gracias, y que disfruten la música que traigo.

Mi discografía: Aquí va una relación:
1. "De Fiesta", grabado en la Habana, Cuba 1994 por ARTCOLOR, en el que participo con 2 temas propios: "No levanto cabeza" y "Esto no quiere decir".
2. "Pepedelvalle", disco en solitario grabado en la Habana, Cuba 1994 por ARTCOLOR, en el que incluyo 9 temas propios: "Esto no quiere decir", "Tu alegría soy yo", "Tú te lo mereces", "Bolero gris", "Ya no me duele ya", "No levanto cabeza", "Vuelve con su aché", "Riendo, llorando", "Pago quien soy".
3. "Habana Oculta", grabado en la Habana, Cuba en 1994 por NUBENEGRA, en el que participo con 2 temas propios: "Con tanta presión", "Lucía".
4. "Habana Abierta", grabado en Madrid, España 1996 por BMG Ariola, en el que participo con 2 temas propios: "Masoquismo", "Fijaciones del verano".
5. Habana Abierta "24 Horas", grabado en Madrid, España 1999 por BMG Music Spain, S. A, en el que participo con 2 temas propios: "Arrollando bien", "Play".
6. "Boomerang", grabado en Madrid, España 2005 por CALLE 54 RECORDS S. L. con licencia exclusiva a EMI Music Spain, S. A, en el que participo con 1 tema propio: "Boca Abajo".

Influencias: Cada vez menos, pero como muchos de mis colegas cantautores, invento con total libertad (o con la libertad que me dejan y puedo permitirme personalmente), mezclando de manera natural, sin hacer fusiones cerebrales o impostadas, todas las influencias que me han marcado y gustado, mientras sigo abierto a lo novedoso. Entre otras cuestiones propias del comentario versado de un verdadero sabelotodo de esta materia.

Suena como: Espero que suene como te gusta a ti. Pero creo que lo mío puede estar entre la guaracha, la conga habanera, el guaguancó, el cha-cha-chá, el pop, y algo quizá de rock alternativo, así como otros muchos ritmos y tendencias que se escuchan por ahí o que yo mismo me invento, para no aburrirme demasiado o porque no lo puedo evitar, claro.

De lo que si estoy casi seguro es que nunca he sonado -por solo poner dos ejemplos cercanos y conocidos por todos, de mi país y de fuera- como Silvio Rodríguez o como los Beatles, ya que no me llegaron a influenciar, entre otras cosas, porque no era precisamente ese tipo de música la que se solía escuchar o disfrutar en mi barrio.

Allí, en realidad, lo que nos llegaba con fuerza por entonces y marcaba nuestro panorama musical, por decirlo de alguna manera, eran Roberto Carlos, Oscar D' León, Rubén Blades, Bee Gees, Michael Jackson, etc. También nos llegaba Queen, que eran de los grupos de rock que más me gustaban, sobre todo por la expresiva voz de su cantante; pero si lo hubiera llegado a confesar abiertamente, me hubieran acusado jocosamente de homosexual, y eso me habría puesto las cosas muy difíciles para ligar, y esas cositas tan necesarias para un adolescente heterosexual. Pero sobre todo lo que más gustaba, lo que de verdad apreciaba la gente de mi barriada, era lo autóctono: el guaguancó y las congas habaneras, para bailar en las fiestas de barrio, o en los propios carnavales de la capital.