Desde el Yemayá
Cuando el año pasado me despedí de Humberto Solás en Gibara no podía imaginar que no le volvería a ver. Me despedí con la alegría de haber compartido algo mágico y mi compromiso de volver y poner un minúsculo grano de arena en su maravilloso proyecto. La experiencia fue maravillosa, cuando en la inauguración comprobé ‘la comunión’ del pueblo con Humberto y su festival, comprendí que estaba viviendo algo único. La desgracia quiso que los huracanes por un lado y la muerte de Humberto Solás por el otro desolaran Gibara y el ánimo de sus gentes. Desde el Yemayá organizamos un día por Cuba y su gente. Un gran número de escritores, músicos y actores de varios países estuvieron actuando gratis para pedir ayuda para Cuba. Fue desbordante la respuesta, muchísima gente, amigos unos, anónimos otros, vinieron con bolsas con comida, medicina o ropas. Incluso desde Noruega, Pucho hizo una colecta que después nos envió. Acudimos casi inmediatamente a Cuba con un prime...
Un espacio para el arte cubano, donde sea que se produzca.