viernes, mayo 15, 2009


Desde el Yemayá

Cuando el año pasado me despedí de Humberto Solás en Gibara no podía imaginar que no le volvería a ver. Me despedí con la alegría de haber compartido algo mágico y mi compromiso de volver y poner un minúsculo grano de arena en su maravilloso proyecto. La experiencia fue maravillosa, cuando en la inauguración comprobé ‘la comunión’ del pueblo con Humberto y su festival, comprendí que estaba viviendo algo único.

La desgracia quiso que los huracanes por un lado y la muerte de Humberto Solás por el otro desolaran Gibara y el ánimo de sus gentes.

Desde el Yemayá organizamos un día por Cuba y su gente. Un gran número de escritores, músicos y actores de varios países estuvieron actuando gratis para pedir ayuda para Cuba.

Fue desbordante la respuesta, muchísima gente, amigos unos, anónimos otros, vinieron con bolsas con comida, medicina o ropas. Incluso desde Noruega, Pucho hizo una colecta que después nos envió.

Acudimos casi inmediatamente a Cuba con un primer envío a la Isla de la Juventud, a un llamado de Kcho y Kelvis Ochoa con la brigada de los artistas.

Llevamos clavos, taladros, serruchos, martillos, ropa. Fue una odisea pasarlo, pero lo conseguimos. Al llegar a Madrid de vuelta nos esperaba el almacén del bar hasta el techo de bolsas que organizar.

Fue inestimable la ayuda de amigos como Javi, Jose Luis, Antonio, Berta, Rocío y Marina, ya que el trabajo del bar y de la Asociación Cultural no cesó en estos tiempos.

Hicimos nuestro Festival de Cine "A lo cortico" con más de 250 OBRAS recibidas en ésta su 2ª edición, y con la satisfacción del trabajo bien hecho, (dos de nuestros premios fueron, meses después, ganadores de sendos Goyas, prueba de la calidad de nuestro Festival).

Mientras en bar y la Asociación seguían su curso, nosotros buscábamos la manera de llevar la ayuda a Gibara.

Conseguimos que Miguel Angel Almaguer, de Cubana de Aviación, autorizara el envío, que el MINVEC autorizara la entrada a Cuba, y que la ONG Oikos distribuyera la ayuda. No fue fácil, pero... ¡lo conseguimos! Además, llevamos 2OOO pares de zapatos infantiles que la Asociación Homérica de Cuba nos hizo llegar.

Y volvimos a Gibara, y sentimos la emoción del año anterior. Nuevamente el pueblo se unió a la familia Benvenuto Solás, a los artistas y a los realizadores de cine. Los rostros tensos por la falta de Humberto y una gran cadena de manos unidas en el desfile. Pero el espíritu del maestro se hizo sentir: el Festival estaba vivo, y nosotros y el pueblo entero participando de él.

La obra "Días de noviembre" y la alegría de Luisa María Jiménez y Renecito de la Cruz nos hicieron comenzar con el festival.

Para nosotros la alegría de la muestra paralela de nuestra asociación y la participación de Alberto de Paz y Miguel, que nos acompañaron desde Canarias, y como no, la magnifica voz y mejor persona de Mariella Kôll, con la que compartimos actuación, autocar y boleros junto al grupo Síntesis.

La grandísima alegría de compartir los premios de las películas "Los dioses rotos" y "La anunciación" con nuestro queridísimo Enrique Pineda; y todos los días con nuestros amigos, artistas plásticos que apuestan año tras año por Gibara y comparten con los niños en la plazas del pueblo, y además nos regalaron el cartel de la asociación, ¡que lujo! Rafael Pérez Alonso, Bejarano, Asiyaidé, entre otros; vecinos de Gibara, como Siria, que estaban pendientes de que no nos faltara el café con que reponer el aliento, y todo los trabajadores de la Casa de Cultura y de la organización del Festival. A Sergio Benvenuto, incansable cabeza y corazón del festival, heredero de sueños y a todos los Benvenutos, y amigos entregados para que las utopías sean.

Hasta el próximo año en el que trataré de llevar a mi inestimable escudero, Max.

Los quiere,

Pilar Zumel "la del Yemayá".

YEMAYÁ Asociación Cultural, Calle Calatrava 16, La Latina, Madrid, 28005.

Telf. 91 366 2799

baryemaya@hotmail.com

Yemayá en Madrid
Por Rubén Padrón Astorga

En Madrid está la más feliz de las subsedes de la cultura cubana. O eso le parece a uno cuando conoce a Pilar Zumel, que te regala la mejor sonrisa sin que te la hayas ganado. Sonriendo debe haber recibido a los cubanos peregrinos, esos que andan por el mundo con su país a cuestas, y que al pisar las ciudades glamourosas se ponen a recordar a La Habana, o a Cienfuegos, o al barrio en que nacieron, o que le cambian el ritmo a la música más extranjera para que suene a rumba o a cualquier cosa que les recuerde su tierra natal.


Pilar los recibió primero en su casa, que era refugio de artistas que la visitaban para descargar. Con el tiempo nació la Asociación Cultural Yemayá, que hoy es una institución dedicada a promocionar y fomentar directamente la cultura cubana en Madrid, y en el resto del mundo a través de Internet. Pero no solamente. Entre sus presupuestos incluye el apoyo desinteresado, con actos solidarios, a las causas necesitadas de ayuda. “El año pasado, la Asociación adquirió el compromiso con Humberto Solás de apoyar al Festival de la manera que pudiéramos, y le dije que después de los huracanes nosotros veníamos aunque fuera en tiendas de campaña. Aunque no hubiera habido nada en pie, nosotros hubiéramos venido a apoyar”, dice Pilar, que trajo a Gibara más de mil kilos de ropas y calzado, además dos mil zapatos para niños.

Además, la Asociación ha traído una muestra de películas ganadoras de su Festival Internacional de Cortometrajes A lo Cortico, un evento que creó hace dos años y que “copia exactamente las bases del Festival del Cine Pobre con la idea de que las películas que vayan al nuestro puedan venir aquí después. El primer premio que damos es el viaje a Cuba y la participación en vuestro Festival”. Las cintas premiadas en la segunda edición, y que ya se exhibieron en Gibara, fueron Cumpleaños feliz, de Iván Díaz Barriuso, de España; Miente, de Isabel de Ocampo, también española; y Libertad de movimiento, de Anna Assenza, de Cuba.

Pero a Pilar no le basta con esto. Viajó a Gibara con dos músicos muy talentosos, un trovador isleño y una cantante peruana, tal vez porque su Asociación no tiene sentido si no le recuerda aquellos tiempos de descargas en su casa, si no mantiene viva esa vocación protectora de músicos ambulantes que le dio sentido.

(Tomado del Diario del Festival de Cine Pobre, 17 abril 2009)

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