martes, julio 31, 2007



CONVOCATORIA:

EGBÉ FILM creada por Elvira Rodríguez Puerto y Javier Buergo, en Munich CONVOCA A FICCU: I FESTIVAL INTERNACIONAL CINE CUBANO
18 al 28 de Octubre 2007

Un festival promocional de arte sobre Cuba que convoca a todas las formas de expresión audiovisual, también a Collage Fotográfico. Incluirá un homenaje a REINALDO ARENAS y a NICOLÁS GUILLÉN LANDRIÁN, entre otros.

Plazo para la presentacón de trabajos: Hasta el 20.08.2007.

Munich:
Instituto de Romanística LMU
Changó Kulturzentrum

Berlin:
Central Kino

y muchos sitios más de exposición...

Copyright Fotos FICCU: Luis Lamothe Duribes

www.ficcu.com

info@ficcu.com

EGBÉ FILM
FICCU FILM FESTIVAL
Grillparzerstr. 25
81675 München


www.elvirarodriguezpuerto.de

miércoles, julio 11, 2007


Karamba es la constante de sus integrantes por desarrollar el son cubano y presentarlo más actual, sin tapujos generacionales. Actitud sonera y fresquita.

Dirigido por el guitarrista y cantante Jorge Luis Robaina, surge en La Habana en el 2001 como trío y bajo el nombre de
Kafé con leche, realizando su primera presentación internacional durante el verano de 2002 por diferentes salas, festivales y plazas españolas.

En paralelo graban su primera producción discográfica
“Déjame volar” bajo el sello Delicias Discográficas en la ciudad de Zaragoza. Este trabajo, con doce temas, fue presentado en 2005 en España, donde participan en diferentes proyectos discográficos.

Karamba
lanza su segunda producción en 2006, el álbum “Mírame”, donde la fusión de la música tradicional cubana con las sonoridades actuales del pop y el sonido de los 80, entre otros muchos elementos, da un resultado muy fresco en su propia combinación musical y por el desenfado de sus textos.

Su repertorio incluye obras de creación colectiva, que parten de las más diversas estéticas contemporáneas, tales como la nueva trova con base en el son, el raggae, el funk, y la fusión.

Entre los títulos de
Karamba más conocidos por el público se encuentran: Pa’ convertirme en tú Adán, Un pedacito de tu geografía, Déjame volar y Dale que ya montó.

En directo muestran una fuerte y comunicativa imagen escénica, y gozan del reconocimiento entre los más jóvenes.

domingo, julio 08, 2007

Jueves 26 de julio 2007, 22:00 h
Concierto-Presentación Buscando mi lugar
Julio Fowler

La nueva trova cubana fusionada con jazz, pop y funky es lo que Julio Fowler nos presenta en su disco Buscando mi lugar. El cantante rescata todo el sentimiento de dicho género y lo plasma en sus letras llenas de amor y belleza, sin renunciar a la estética musical. A Julio lo conocimos en España con otros trabajos musicales como Dale mambo (2003) en el que dio rienda suelta a todo su sabor caribeño. Con este nuevo CD demuestra su versatilidad y evolución musical.

Recipiente de letras y sonidos comprometidos, "Buscando mi lugar" es el trabajo de quien vive la odisea cotidiana del emigrante, sus desasosiegos y esperanzas, de quien rehuye de los naufragios y va tras la conquista de sus sueños, oportunidades y derechos. Este álbum cuenta además con las voces de Esmeralda Grao, Amaury Gutiérrez, Garret Wall y Nilo Mc.

La banda acompañante en este concierto contará con notables músicos de la escena madrileña:


Yuri Wong.............. Dirección musical, coros, piano y teclados

Dayan Abad............ Guitarra eléctrica

Iván Días................. Drums

Boris Michelle......... Percusión

Haruyoshi Mori....... Bajo

Stella Franti.............. Coros


También invitados al convite están Garret Wall (Irlanda) y Nilo Mc (Cuba), lo que presagia una noche para no perderse.


El ritmo sabroso de José Luis Medina

Bola de Nieve, el crooner cubano por excelencia, no escuchó nunca en vida al cantautor José Luis Medina, por culpa de nimias incongruencias caprichosas de ese ’viejo vivo’* que es el tiempo. Sin embargo, apuesto a que su ánima se sienta junto a nuestro contemporeáneo para disfrutar de lo que hubiese sido su decir en esta época.

Lo mismo partiendo de alguna tonada o desde un texto, Medina se deja llevar por la historia a sugerir, o él la guía a ella por los laberintos creativos hasta desembocar en la canción. Es que Medina usa ese instrumento mágico que llama inspiración, mezclando todos los efluvios que vienen al momento de componer con las líneas que le dictan al oído el Bola, Jim Morrison o Jimi Hendrix.

Nacido en Ciudad de la Habana –dió sus primeros gritos en el Hospital Materno Sagrado Corazón de Jesús del Vedado, para ser más exactos- José Luis Medina, uno de los miembros en activo del proyecto Habana Abierta, se considera “un tipo bastante sencillo“. Soy una persona que se esfuerza diariamente para mejorar el humano, me comenta, “porque soy bastante conflictivo conmigo mismo y con el medio“.

El superhit firmado por él ha sido Máquina de amar, con versión de lujo incluida en el disco “Ni de aquí, ni de allá“ de uno de sus amigos de antaño, David Torrens. Sin embargo, conocí a Medina mediante un tema que se escuchaba bastante en la escena underground de La Habana conocido como Quien tú sabes. ’Está este ritmo sabroso’, repetía el estribillo de aquella ’conflictiva’ canción en realidad titulada Ritmo sabroso, mientras recorría una lista de calamidades sociales y personales.

Quizás lo de conflictivo le viene de su crianza en el reparto Camilo Cienfuegos de La Habana del Este, del que dice ser su barrio, donde creció, pasó su niñez y adolescencia, y de donde partió al mundo. Pero yo prefiero darle el calificativo de crítico, por eso le doy a escoger entre los dos términos.

“Crítico“, admite, “y también armo mis conflictos y mis broncas, no te creas“, sonríe. Se la pongo dificil al pedirle una autopresentación, pero me dice que le gusta disfrutar de sus amigos y de la música. “Ahi voy tirando, con muchas inquitudes todavía, como si tuviera 18 años... No esperes más, no te voy a decir mi edad“, y así me niega la posibilidad de que esa línea aparezca entre estos párrafos.

Pero riposto, y le pregunto por qué le dicen La Liebre. Ahí sí que se parte de la risa. “Ese es un chiste de Alejandro Gutierrez, por mis dientes me imagino, la sonrisita con los dientecitos, siempre se me quedan así, afuera, como una liebre.“ El mote lo viene arrastrando desde los tiempos de 13 y 8 en Cuba. “Se popularizó con el Rockason“, me confiesa, “a Medina La Liebre le das un abrazo, y ya eso entró por ahi pa’llá... y La Liebre quedó (ríe). ¡Ya estoy aquí!“

Se queda en blanco a la hora de describirse, pero lo intenta: “Medina es un zurdo que toca la guitarra a la derecha,“ me dice. ¿Cómo Santiago Feliú?, le pregunto. “Si, pero Santi la toca al revés, no sé como lo hace, pero creo que vira la guitarra así,“ hace un gesto, “una jodienda“.

Me atrevo a preguntarle si es otro de esos ’rockeros arrepentidos’ que andan por ahí. “Ahora mismo soy todo terreno,“ me responde, “lo que más me gusta en la vida es tocar con una banda de tres pares, sobre todo para soltar la guitarra y no tener que pensar en más nada que en el tema y cantarlo. Algunos temas si que me gusta tocarlos, porque si no los toco, no me siento bien.“

“Me gustaría tener una banda con todos los hierros, pero la necesidad, hijo... la necesidad del capitalismo,“ sonríe y prosigue, “sabes que en Madrid esto está muy duro, tienes que ser capaz de hacer tu música independientemente, y de ahí pa’lla todo el resto, lo mismo un dueto, que un trío, quinteto, que una orquesta sinfónica, lo que venga. La necesidad es la que hace los formatos, es una putada, y digamos que a veces te limita. También hay muchos lugares. En un lugar pequeño te bajas con una banda y nos meten presos a todos, ¿no? Si que siempre me ha gustado mantener un contacto con los músicos, siento mi música más completa con una banda,“ me confiesa su deseo muy posible.

Como casi todos los artistas implicados con ese lugar ya mítico que es 13 y 8, Medina no recuerda el momento exacto en el que abordó ese barco. “Más o menos recuerdo que no fue algo que sucedió de pronto,“ explica, “que todos nos reunieramos. Nos fuimos conociendo en el transcurso de los años, por ejemplo, David Torrens, que iba a Alamar, a una casa de cultura donde hacían muchas peñas, y había una brigada que se llamaba El Quijote, donde ya estaba Manuel Camejo (un cantante muy bueno) y un montón de locos. Había artistas plásticos, pintores, escritores, músicos, de todo. A los demás igual, fui conociendo a Vanito, al resto... creo que en 13 y 8 fue donde todos coincidimos y empezamos a vernos más, pero en diferentes circunstancias, fechas, nos fuimos conociendo de a poco, en definitiva para nuclearnos ahí, llegar a juntarnos todos en 1988 u 89.“

Entonces, ¿qué significa Habana Abierta para José Luis Medina? Más que un grupo, lo siente como una familia unida desde hace más de 20 años. “Con sus buenos y malos ratos,“ me relata, “cada cual sabe qué lugar tiene, qué papel jugar en cada momento, sobre la importante base de la admiración y el respeto mutuo de cada componente, hemos logrado sobrevivir a toda esta vorágine del mercado de la música actual. La verdad es que nadie entiende como en estos tiempos existe una banda con semejantes características, pero eso mismo es lo que le da un toque especial.“

El resto de las preguntas, hechas a la carrera minutos antes de su presentación en el bar restaurante madrileño De Palo Pa’ Rumba, fueron las siguientes:

Contigo en la Distancia: Hay gente que le llama el Movimiento de 13 y 8, estás de acuerdo con eso?

José Luis Medina: (Ríe) Chico, yo no sé si llegamos a ser un movimiento, porque movimientos ya había por ahí un montón, pero si es verdad que de ahí partimos unos cuantos. Institucionalizarlo, darle la clasificación de movimiento, pues... no lo sé. Eramos unos amigos que nos juntabamos en ese museo de 13 y 8 a cantar (y cantarnos), a estrenarnos canciones. Empezamos con poquísima gente, y aquello llegó un momento en que no cabía un alma.

CD: Ese era el lugar porque no tenían otro, ¿no? ¿Cuál era la razón?

JLM: Ese fue el lugar que nos tocó en ese momento, ese era el único lugar nuestro, lo fundó Vanito y otro amigo, pero era un lugar nuestro, ya no era la peña de Adrián Morales, de Artes Decorativas, o la peña de no sé dónde... donde tú tenías que ir a ver si te daban bola, a ver si te dejaban tocar un par de temitas, o sea que ya era algo tuyo, y como todo en la vida, tener algo tuyo es maravilloso.

CD: ¿Alguna vez tocaste en la Casa del Joven Creador?

JLM: Sí, sí, en la Casa del Joven Creador tocamos muchísimo, allí estrené mi primer grupo, que se llamaba Goma Loca, una onda de rock’n’roll con una sección de metales, una locura aquello del carajo. Goma Loca éramos tres músicos en la base, y tres en los metales, que casi siempre se iban alternando, eran muchachos de la banda militar que iban con Yasser Gonzalez, salían del servicio a tocar, nos decían “venga, dame los papeles“, se fugaban de ahí a tocar a la Casa del Joven Creador. Por eso los metales variaban, la base se mantuvo más o menos un tiempo. Eso fue un bastión bastante importante, ahí sobrevivimos muchísimo, empezamos a tocar con bandas, fueron también los primeros conciertos a guitarra. Yo personalmente guardo un recuerdo muy especial de la Casa del Joven Creador.

CD: ¿Cómo clasificas tu música?

JLM: Ñó, primero yo, y ¿ahora mi música? ¡Del carajo, son preguntas muy difíciles!

CD: ¿Y si te digo Rockason?

JLM: Sí, y es también música brasilera, chachacha, balada, rock and roll, funky... Junto a Ale (Gutierrez) ya he hecho como 20 temas funky y fui muy funkero, mucho antes que esos muchachos que ves por ahí ahora (ríe) Estoy nutrido, creo, de toda la música buena que hay en el mundo, que me gusta, y trato de hacerlo lo menos fatal posible con la mía. Soy bastante caótico, en todo, peor con mi mano zurda, pero por lo menos sí me nutro de la música.

CD: ¿Influencias?

JLM: Me influye mucha música, desde los trovadores de nuestra música más tradicional, Sindo Garay, Matamoros, pasando por Pablo, Silvio y todos estos buenos educadores que hemos tenido, hasta Nirvana, toda la música que me ha nutrido es infinita, pues cualquier cosa que yo sienta que me llega, que me hace bien, y que vibro con esa música, rápidamente me la bebo, y ya está en mi disco externo. Cuando me gusta un disco soy muy “quemón“, más ahora con internet, desde donde puedes darte el lujo de bajarte cosas como los Rollings con Bruce Springsteen, y U2 con otros, soy fan a escuchar versiones que no están grabadas, duetos de gente, ahora me ha dado por eso.

CD: ¿Cuántos discos tienes grabados o editados?

JLM: Yo tengo una maqueta de disco que se llama “A mi bola“, que lo hice con este muchacho que te mencioné, Yasser, ex-integrante de Goma Loca, quien vive ahora en León. Con Habana Abierta, 4 discos. Cinco discos en nueve años, no está mal. Ahora mismo tengo uno que está preparadito, solo le falta alguien que lo patrocine, una entrada de dinero y gente que lo quiera hacer. Ahora tengo material muy bueno, creo que es la primera vez que logro contar con 20 canciones que me gustan, que tienen que ver una con otra, que tengo una historia mejor definida para hacer. Con la voz, he perdido unos cuantos tonitos por ahí, de tanta gritadera, tanto concierto con tanta banda por ahí, y entonces creo que he hecho un coro que me gusta mucho, una nueva forma, muy cubana, con su toquecito brasilero, su funkillo por ahí de vez en cuando, pero es el boceto que mejor terminado tengo, podria ser un disco de 11 a 14 temas.

Con los discos siempre pasan cosas, tienes un repertorio de temas, después van saliendo cosas, van entrando otras nuevas. En este caso, por ejemplo, es la primera vez que grabaré temas de otra gente. Hay veces que no se presta, y yo respeto mucho a los autores y me da miedo meter mucho la pata, entonces me mido mucho, para cantar un tema me lo tengo que pensar como cojones, y por ahí tengo el tema de un amigo que quiero arreglar y que quiero que entre, un tema de Raúl Ciro, ex-Superavit -mi socio del alma, mi hermano- y que se llama Coopere con el artista cubano. Todo esto está en mi cabecita, no se si el disco se llamará asi, o Piedra Fina, que es otro de los temas que tengo por ahi, que viene siendo como la columna vertebral del disco.

CD: En estos 9 años aquí, qué te ha dado España y qué te ha quitado?

JLM: España me ha dado muchísimos años de estar, he hecho todo el trabajo que tengo hasta ahora aquí en España, me ha permitido grabar en discos, hacer mis conciertos, conocer a gente nueva, viajar por el mundo, moverme desde España. Me ha aportado muchas cosas muy buenas, desde la buena cocina hasta muy buenos amigos, que siempre es importante. Yo creo que he hecho parte de mi vida, muchísimas cosas que hasta ahora en Cuba no he podido hacer, pero... que me haya quitado, no siento... aquí he dejado los mejores años de mi juventud (ríe), pero los que quedan por vivir...

Claro que para disfrutar de esto tienes que renunciar a otras cosas, como he renunciado a estar con mi familia o mi gente en Cuba, pero bueno, a mí me parece que Cuba no es el mejor lugar ahora para que se desarrolle ningún tipo de arte, por más que hagan ver que si, que no pasa nada. Entonces, me ha quitado eso, el cañonazo de las nueve y el cafecito de mamá, con chícharo.

CD: ¿Qué le hace falta a la música cubana aquí?

JLM: Que le den bola. Aquí no nos dan bola, de pronto ves que has estado trabajando un montón de años, y para entrar todavía tienes un tope, te dejan llegar hasta un límite, te ponen un techo y te dicen hasta aquí, y de aquí no vas a pasar... y de ahí no pasas. Como mismo usan nuestra música, porque ahora mismo hay un disco por ahí de no sé cuantos artistas españoles cantando el cancionero cubano, pero cuando las cantamos nosotros, no las quieren. Entonces es eso, que cuando nosotros las cantemos, las quieran. Aparte de cuando las graban ellos, que las graban muy bien. Con lo que nosotros hacemos, que nos den bola. Es muy díficil entrar en el mercado, en la tele, en la radio, y ahí es donde se vende un disco. Siempre estamos con una desventaja, como cuando estabamos con el bloqueo americano ese que se vive en Cuba, como si arrastrasemos el bloqueo por todo el mundo.

CD: Cómo te sentiste mientras tocabas en La Tropical?

JLM: Me sentí de puta madre, ha sido uno de los momentos en los que mejor me he sentido en mi carrera musical, no esperaba que aquello fuera así, tan apoteósico. Esperaba que vinieran los socios y que se llenara un poquito. Cuando me dijeron La Tropical, lo primero que pensé... bueno, yo me acojoné, y dije, “coño, La Tropical, asere, eso es una locura“, eso es la cima de la música bailable en Cuba, donde toda la vida se ha ido a bailar, es inviolable, y ver todo el personal ese ahí, bailando y cantando las canciones, aquello fue lo más grande.

Algo similar nos pasó ahora en Miami. A lo mejor un poquito menos de gente, porque era un teatro, con una capacidad de 2500 personas (en La Habana fue mucho más) pero igual. Lo que tengo muy claro y muy seguro es que nosotros componemos, cantamos, y estamos aquí para los nuestros, los que más saben apreciar nuestra música, asimilarla, los que están en talla de lo que pasa. Por ahí hay otros públicos, y hay un cariño, hay un amor, pero como tu gente nada.

Creo que nuestra carrera se va a realizar por completo, y va a estar entera cuando nosotros estemos donde tenemos que estar, que debería ser en Cuba, por mucho que me digan que no (porque cuando uno vive muchos años por ahí es difícil). Ese es tu medio, en realidad es nuestro medio natural. Caetano, Gilberto, vivieron unos años de exilio en Inglaterra, pero mira dónde están ahora, dónde llevan años, dónde en realidad son lo que son, es en Brasil. Lo mismo pasó aquí con Serrat, a quien le dieron mucha caña, o con Sabina, que se tuvo que ir a Inglatera también, porque pertenecía al partido comunista. Al final en tu tierra es donde tú debes estar, aunque te crees tus escenarios por ahí. Ser un ciudadano del mundo también ayuda mucho, que puedas tocar mañana en Londres, al otro día en París, en La Habana o donde sea. Pero importante es tu gente, los que te asimilan y aunque estés afónico de gritar te van a apoyar, los que se aprenden las canciones enteras, nos pasó en La Habana y con los cubanos de Miami. Eso te da también una medida.

CD: ¿Te sientes más cubano ahora que eres ‘ciudadano del mundo’?

JLM: Madrid y La Habana son mis dos ciudades, sigo siendo un habanero, aunque ahora un poco más cosmopolita, no he renunciado a mi identidad cubana, sencillamente la he enriquecido pateándome las calles de Europa.

CD: ¿Cómo compones?

JLM: A mi me puede tomar unos minutos hacer una canción y otras veces puedo estar meses en eso. Pero el creador debe estar siempre bien atento a cada detalle de la vida cotidiana, porque cuando menos lo espera, ahí está la chispa que le mueve a escribir o reinventar lo que vive desde su punto de vista.

Estación de Sol, Llevándome el río o Quítate de eso, son temas que nacen de ese estado de gracia. Me sube la parada o La novia de Superman son más experimentales. Estuve un tiempo jugando con las maquinitas de ritmo y el ordenador, sin utilizar para nada la guitarra y fue una experiencia bastante reconfortante. La novia, por ejemplo, se coló en el último trabajo de Habana Abierta, fue el tema que más le gusto a Nat Chediak, a mi me sorprendió bastante. Al final, la historia que contaba fue lo que cautivó al productor. Las canciones, como la vida, siempre dan algunas sorpresas imprevistas, en este caso fue una sorpresa muy agradable.

CD: ¿Tienes algunos planes futuros con Habana Abierta?

JLM: Como en todas las familias siempre hay quien viene o se va, pero el núcleo sigue ahí, pura resistencia. Nuestros planes futuros incluyen seguir grabando y tocando, esperamos que el camino esté abierto siempre, que no falte carretera. Por ahora hay un regreso a Miami, previsto para octubre, conciertos y quién sabe si un disco también, así que en sus marcas, listos... Paramos aquí, que tengo que tocar.


* Frase de Alejandro Gutiérrez en su canción Derramando Luz.

domingo, julio 01, 2007


Un lugar para el rock cubano


Hay quien dice que el rock cubano, por definición, no existe. Dejando a un lado la polémica, los hechos constatan que los músicos cubanos que hacen rock se han colado donde sea.


No voy a empecinarme en hacerles una extensa lista con ejemplos, los hay hasta el cansancio. Tampoco voy a sacar de la manga el as que significa decir que el afamado baterista de Slayer, Dave Lombardo -quien también ha explotado su talento junto a bandas como Testament, Fantomas, Apocaliptica e incluso sustituyó a Lars Ulrich en algún que otro concierto de Metallica donde éste se ausentó- es cubano.


¿Sabían que de origen cubano son también Al Jourgensen (Ministry) y el bajista Rudy Sarzo (Quiet Riot, Ozzy Osbourne, Whitesnake, Dio)? ¿¡Qué me dicen!? ¡Para caerse pa’tras!


Una de las últimas ‘adquisiciones cubanas’ de una banda internacional ha sido la del baterista Julio L. Sainz. Siguiendo la estela dejada por Lombardo, el talento de Sainz ha escalado hasta llegar a hacerlo miembro de Angeles del Infierno, una banda española de heavy muy escuchada hace unos cuantos años atrás en Cuba.


“Muchas personas asocian a Cuba con la timba y la salsa, y se asombran cuando se enteran que yo soy de Cuba!”, dice J.L. Sainz. “Eso es lo que más disfruto de todo esto, que finalmente los rockeros cubanos estamos en el mapa del mundo.”


Nacido el 9 de mayo de 1975 en Holguín, Cuba, Julio L. Sainz comenzó a tocar la batería a los 12 años, y saltó al profesionalismo a los 20. De formación autodidacta, desarrolló su concepto musical no sólo escuchando rock, sino toda la amplia variedad de estilos musicales cubanos. Al aplicar elementos melódicos y rítmicos de estos estilos a la fuerza del heavy metal, Sainz ha creado un estilo propio descrito como "simple, único y poderoso”.


“Yo soy rockero desde de los nueve,” responde Sainz a la pregunta de cómo empezó en la música. “Un amigo me prestó un cassette de Scorpions y desde ese día dije que quería ser músico, y tocar esa música”, agrega el músico.


Luego “llegó la edad en la cual podía presentarme a la escuela de arte (Raúl Gómez García, Holguín) para hacerme percusionista y pasé la primera prueba con 98 puntos, pero por no ser hijo de músicos, en la prueba grupal me ‘poncharon’ por que no tenía ‘aptitud’. ¡Las cosas de tu país!”, rompe en carcajadas.


“Desde ahí,” prosigue su recuento, “siempre estuve con amigos músicos, tratando de aprender, y un amigo de la iglesia fue el primero que me dio la oportunidad de tocar.”


“Me vengo a USA,” rememora el holguinero, “tierra de las oportunidades -¡duélale a quien le duela!- y comencé a tocar un poquito más avanzado. Formé mi primera banda con unos amigos de Holguín, y mi primo de Miami. A los tres meses me botaron por ‘rega’o’, no había tocado y ya me creía ‘rock star’. Eso me dolió mucho, y la vida me puso en un avión a California.”


Sainz, quien me confesó que la ‘clínica’ (clases prácticas) del ‘drummer’ Mike Portnoy (Dream Theater) le pareció aburrida, me contó que, una vez en California, se compró una batería y empezó a tomar clases privadas con un español llamado Frank Patallo.


“Difícil”, me comenta, “porque fue una onda tipo Lars Ulrich, que tuvo que reaprender a tocar con Bob Rock. Tuve que deshacerme de las malas costumbres y comenzar a tocar como se debe. Paralelamente me metí a la universidad, y comencé a tomar clases de teoría, música, etc., cosa que hice por dos años. Además, pasé por muchas clínicas en escuelas importantes: Berklee, Lamac, etc. Lo demás es historia”.


En su todavía corta carrera, Julito Sainz ha tocado con reconocidos artistas como Noelia (pop-star de Puerto Rico), Danilo Montero, Roy Palavicini, Martin Verry (286, Seis Cuerdas), Frank Patallo (DJ Monkey, Rob Haye’s Project), Mario Maisonave, Irene García (Noelia) y Javier Otero.


También ha tenido tiempo para centrarse en el trabajo con un interesante trío llamado Zona Urbana Rock (ZUR), un proyecto que comparte con Claudio Mileo (bajo y voz) and Daniel Giaconi (voz y guitarras). Con cientos de fans que llenan sus conciertos, ZUR se subscribe como una banda de rock fusión con toques de pop, funk, jazz, y una voz distintiva que los sitúa en un lugar especial en el mapa del rock en español contemporáneo.


Este percusionista cubano, que ahora escucha mucha y disímil música, confiesa que ZUR fue lo que lo hizo cambiar. A pesar de que todo comenzó como un proyecto de rock, “Claudio y Daniel siempre pensaron en más, y eso me ha forzado a abrir los horizontes y superarme. En otras palabras salirme del rock y apuntar al funk, a lo brasileño, etc. ¡ZUR es un buen lío, eh! Claudio, fanático del jazz y del funk, Dani más trovador, y yo con el metal, es una linda fusión.”


Cuando le pregunto acerca de influencias, reconoce que desde la A hasta la Z, pero sus bateristas favoritos siempre fueron Nicko McBrain (Iron Maiden) y Phil Rudd (AC/DC). “Nicko porque es un capo,” explica, “me recuerda mucho a mi historia: autodidacta, buena gente… (ríe). Mis amigos a veces me dicen que me van a meter preso, porque le robo mucho a él. Pero bueno, ¡qué músico no roba de otro! Phil siempre me pareció el baterista con más onda del mundo. Toca simple, pero con swing, y eso siempre me encantó. Escucha el ‘Highway to Hell’ y te darás cuenta de lo que te digo. Así que soy una mezcla de Phil y Nicko. Ah! No me puedo olvidar de Jeff Porcaro (Toto)”.


Ahora enfrascado en la gira mundial de Angeles del Infierno (ADI), Julito Sainz nos cuenta que entró en ADI gracias a su amigo personal Guillermo Pascual, guitarras y teclados de esta banda. Pascual comparte filas en ADI, además de con Sainz, con Robert Alvarez (guitarras), Gus Santana (guitarras), Foley (bajo) y Juan Gallardo (voz).


“Guille (Pascual) y yo nos conocimos gracias a un amigo en común,” revela Sainz “y terminamos de gira con Noelia (Puerto Rico), ya que él era el director musical. Gracias a él conocí a ADI en Los Angeles, y tuve el placer de estar entre los integrantes de la banda. Todos muy buena onda, me trataron genial. Ese día le dije a Robert que Angeles del Infierno era una de las bandas que más me influenció en mi vida de músico. Le conté que estuve en la Escuela Vocacional José Martí, y allá ADI era un éxito, porque había unos chicos que se disfrazaban y los doblaban en los festivales de talentos. De más está decirte que ‘Del otro lado del silencio’ se convirtió en la canción # 1 para ‘levantarse jevas’. A Robert le fascinó esta historia y se cagó de la risa conmigo.”


“Con el tiempo,” prosigue Sainz, “mantuvimos contacto gracias a Guille, y a esa amistad que surgió ese día. En algún momento, Rafa, baterista de ADI –quien por cierto es mi amigo, y lo respeto como baterista y persona- tuvo algún problema (del cual no estoy enterado) y terminó con ADI. Recibí una llamada -a las cinco de la mañana de un martes- del manager de ADI, ofreciéndome el trabajo.”


“¡Claro que tocaría en Cuba!,” salta como resorte cuando le hago “la pregunta del siglo”. Razones sobran, “yo salí de Cuba porque las alas de mis sueños habían sido cortadas, pero yo dejé a mi vecino, a mi perro, a mi familia, y más importante, mi idiosincrasia. Yo a Cuba la amo, y ojalá me convierta en un talismán de unión entre todos los de aquí y los de allá, pa’ hacer una fiesta, como dicen los de Habana Abierta. Es más, (un concierto en Cuba) sería el concierto más importante de mi vida.”


“Mira,” coge aire y sigue, “de Cuba me fui con un sabor rico en cuanto al rock. Ya conocía a Metal Oscuro y a Zeus, y tuve la oportunidad de ver a Carlos y Rhodas en Holguín. Todos geniales. Al rock en Cuba no le hace falta nada más que apoyo y que los chicos de allá lo asimilen como un estilo de vida. El día que eso suceda, ahí va estar el cambio” asegura con convicción.


En el 2003, Julito Sainz llegó a Holguín de visita y esa misma noche fue a ver a Moneda Dura. “Me encantó ver a todos esos chicos saltando y cabeceando. Me compré el CD. Cuando regresé al año siguiente, Moneda Dura se había convertido en una banda de salsa (bueno, casi). No los culpo, porque no apoyan al genero (rock). He ahí el problema” me dice sin ocultar su decepción.


Sin embargo, Sainz está lejos de ser un detractor de la fusión. Lo que se hace hoy, dentro y fuera de Cuba, en cuanto a fusión, “nada más se puede hacer allá. Tal vez estoy siendo arrogante. Si vives y lo haces acá, fue porque lo aprendiste allá. Habana Abierta, Descemer Bueno, Sintesis, Mezcla, Spam Allstars, X Alfonso, Athanai, la lista sigue. ¡Esos chicos si tocan! A veces me quedo loco con lo que hacen,” me dice.


“Me gusta ir a Cuba porque cargo las pilas. Cuando vengo de allá, regreso mejor persona y aprecio más lo que tengo acá. Hoy me siento más cubano que nunca. No te voy a mentir, llevo un tercio muy importante de mi vida en este país, y siempre vine con la idea de integrarme a esta sociedad, que tiene aciertos y defectos, pero es muy organizada y da muchas oportunidades. Pero cubano soy, y no un supercubano, sino cubano guajirito de Holguín.”


Del futuro, según admite, espera mucho. “Espero tocar, tocar y tocar. Por ahora cumplir con ADI con mucho profesionalismo y dedicación. Dios me ha dado la oportunidad de estar donde estoy, por eso quisiera explotarla al máximo y, más importante, mantener el nombre de Cuba en alto.”


“Y aquí estoy,” concluye Sainz, “listo para rockear y hacer sentir orgullosos a todos los cubanos que les gusta el rock.” Suerte para este músico, y a partir de ahora, a seguir más de cerca la carrera de los cubanos que se empeñan en poner el nombre de Cuba en el mapa mundial del rock.


Algunas fechas de la gira de Angeles Del Infierno por México:


28 jul 2007 20:00 Cuatepec, Distrito Federal

29 jul 2007 18:00 Tepexei del Rio, Hidalgo

29 jul 2007 23:00 Puebla, Puebla

3 ago 2007 20:00 Atizapan de Zaragoza, México

4 ago 2007 20:00 Zamora, Michoacán

5 ago 2007 18:00 Santa Clara, México

5 ago 2007 23:00 Toluca

10 ago 2007 20:00 San Luis Potosi, San Luis Potosí

11 ago 2007 20:00 Zacatecas

17 ago 2007 20:00 Cuernavaca, Morelos

18 ago 2007 20:00 Cordoba, Veracruz

19 ago 2007 20:00 Tailnelpntla, México

29 ago 2007 20:00 Mexicali, Baja California

1 sep 2007 20:00 Tijuana, Baja California