lunes, marzo 31, 2008

Niuver en concierto
L'Opus Café, Paris
Sábado 5 abril
21:30h

domingo, marzo 30, 2008

Xino Carrasco
“Shake It Out”

Tras colaborar con artistas de la talla de Pablo Milanés, Santiago Feliú ó Habana Abierta, el músico cubano publica ahora su primer trabajo discográfico.


Iván Carrasco -Xino Carrasco, como se le conoce en el mundo de la música- nació en La Habana, Cuba, en el barrio del Vedado. A los cinco años su abuelo le regaló su primera guitarra, y desde entonces no se ha despegado de ella en su vida. Desde la adolescencia se interesó por la canción de autor y sus exponentes.

Luego vinieron las innumerables reuniones y descargas con otros músicos que ya sobresalían en el panorama de la isla, y empezó a conocer a algunos de ellos, como por ejemplo a Raúl Torres, Pablo Milanés, Santiago Feliú y Augusto Blanca. Con este último hizo su primera colaboración en un proyecto discográfico que se tituló "Este árbol que sembramos", en homenaje a los 25 años de la nueva trova y a los 95 de la trova tradicional cubana.

Compositor, intérprete y arreglista de sus propias canciones, estudia artes escénicas y música en la escuela Nacional de Artes Escénicas de la Habana. Pertenece a la generación de la “Nueva trova” y ha sido galardonado por algunos trabajos como compositor.

En 1998 llega a Granada (España), y comienza a hacer contacto con algunos músicos residentes en la ciudad. Realiza conciertos en las salas más importantes, consiguiendo en poco tiempo gran número de seguidores de su trabajo musical.

Su inquietud musical le llevo a adentrarse en el mundo del flamenco, al punto de quedarse tres años a estudiar este género y todas las posibilidades que le ofrecía. Así conoció a grandes maestros de este arte como Enrique Morente o Pepe Habichuela, entre otros muchos.

En ese mismo año se reencontró con Alexis Días Pimienta, poeta, ensayista, narrador y repentista, con el que comenzó un proyecto de poesía y canciones el cual aún conserva y han ido engrosando con los años, al punto de hacer giras nacionales e internacionales con dicho espectáculo.

Ya en Madrid conoció al guitarrista y compositor Tono Alcalde, con el que crea el proyecto "Mano de Santo", una banda de flamenco-fusión que cosechó grandes éxitos en su periplo por la capital y fuera de ella. Este proyecto duró aproximadamente tres años, y dio paso a otra faceta de la vida de este artista: su trabajo como músico y corista, miembro de las bandas de artistas de la talla de Bertín Osborne, Habana Abierta, Orquesta Expresiones, entre otros.

En el mundo del cine, Xino Carrasco también ha estado presente. En la película de Jaime Chavarri “Camarón”, participó con un papel secundario, mientras que en “Juglares en el Andamio”, un filme de José Luis de Damas, logró un rol protagónico. Además, ha compuesto la banda sonora de este film, el cual se ha presentado en el festival de Cannes.

Después de 10 años de trabajar continuadamente en el mundo de la música, se ha volcado hacia las tareas de producción musical y arreglos para otros artistas.

Tras conocer al productor musical Marcelo Bellagamba, comenzó a trabajar la idea conjunta de hacer su primer proyecto en solitario con sus canciones, su guitarra y su voz.

Así llegamos a “Shake It Out”, su primer proyecto discográfico en solitario, once temas que ilustran la trayectoria del Xino Carrasco desde sus comienzos en La Habana, su ciudad natal, donde se nutre inevitablemente de la música afro-cubana y popular, también de la singular poética de los autores isleños, así como de otras influencias americanas de las que ha bebido parte de su generación.

Del encuentro con el flamenco a su paso por Granada, de las noches de Jazz y del desaparecido Café Berlin, nace "Shake It Out".

sábado, marzo 29, 2008


Los días 4, 5 y 19 de abril se celebrarán los conciertos “Un Olivar de Palabras en Madrid” en la Asociación Cultural Yemayá, en un 'minifestival' que pretende retomar el 'ángel' que reinó durante el II Certamen de Cantautores celebrado este año en Almensilla, Sevilla.

"La idea es juntar un grupo de creadores, andaluces y cubanos, para germinar “Algo” que nació en Almensilla", me dice Julio Hernandez, uno de los participantes y organizadores de este evento. "Digo “Algo” por ponerle un nombre, porque, ¿cómo puede nombrarse una sensación?", me mira interrogativamente, y yo me encojo de hombros.

"Hasta ahora," me explica Hernandez, "los certámenes en que había participado eran una consecución de cantautores tras la misma nota, los mismos temas e idénticos gorgoritos, como una recua de mulas atravesando una colina. Será porque siempre he sido el eterno finalista," justifica el aserto, "me daba la impresión de estar corriendo en pos de un premio esquivo, cuando menos; cuando no, salpicado de polémicas por la calidad de los premiados (no me comparo con ellos, líbreme Dios de la soberbia)."

"Mas en esta ocasión," prosigue "de 40 proyectos presentados, 6 fueron preseleccionados para la fase semifinal y final. Esto no solo imprimió dinamismo al Certamen, sino que coadyuvó a que se generara un ambiente de cordialidad y confianza ajeno a cualquier competición."

"Allí había gente con una carrera consolidada" me aclara, "y varios premios como José Antonio Delgado (ganador del Certamen Andaluz de Canción de Autor 2002 y el Concurso de Cantautores Espacio Libre, por ejemplo); cubanos cantando a lo cubano, como Ariel Cubillas o este servidor; voces que recuerdan al flamenco como Alberto Magüesin, Premio al mejor Artista Comarcal; o Patricia Fernandez, como un cristal rasgando. Y Kino, nómada, amigo."

"Allí lo importante no era solo ganar, porque ya habíamos ganado al llegar a la semifinal," puntualiza Hernandez. "Lo importante era demostrar por qué se había ganado. Y apoyar al compañero, escucharle en el escenario y fuera, estar allí, a las duras y a las maduras. De ese espíritu hablo cuando me refiero a ese “Algo”. De ese espíritu surgió la idea, del deseo de mantener vivo ese espíritu, de alimentarlo y dejarlo crecer. Eso es lo que espero, que Madrid comparta a través de este modestísimo esfuerzo el espíritu que se respiró hace cuatro meses en Almensilla."

miércoles, marzo 26, 2008


Viernes 4 abril - Sala Colonial Norte - Principe Pio, Madrid.
Viernes 11 abril - Centro Cultural Yemayá - Calle Calatrava 16, Madrid.

Próximos conciertos de Lynn Milanés, que estará de gira por España por estos días, presentando su más reciente álbum "Te quiero bien". El disco contiene piezas de Raul Torres (la que da nombre al disco), Athanai, y Yadam Gonzalez, entre otros. No se me ha confirmado todavía si Pablo Milanés, su padre, estará en alguno de estos conciertos.

martes, marzo 25, 2008


Viernes 28
21:30 Horas
Asociación Cultural Yemayá
Calle Calatrava # 16
28005 Madrid

Como llegar en metro: La Latina y Puerta Toledo (Línea 5)

KELVIS OCHOA

EN CONCIERTO DE DESPEDIDA

"QUE LLEGARON LOS 70"


A la venta en el concierto una maqueta única e irrepetible, editada por el autor con sus últimos temas.

domingo, marzo 23, 2008


Descarga subterránea

A partir del 25 de marzo, todos los martes a las 22 horas, se estará presentando Pavel Urkiza en La cueva del Bolero, calle Cid 1 esquina Recoletos, Madrid. Trova con aires de bolero viejo, filin, aderezos de ritmos afrocubanos, jazz y letras cargadas de poesía, una mezcla perfecta para romper todos los patrones y acercarnos a la canción cubana contemporánea. Allá tú si te lo pierdes.

viernes, marzo 14, 2008

Alguien me estuvo preguntando hace poco qué había pasado con el Patio de María, la Meca del Rock en Cuba, y elaborando un poco mi respuesta, removí todos aquellos recuerdos.

A continuación, dos artículos de Camilo Ernesto Olivera, el primero publicado en El Punto G hace ya algún tiempo; el segundo tomado de Cubaunderground, donde hallaremos reflexiones y respuestas.

Por cierto, a pesar de promover por algún tiempo una especie de 'rockoteca' -con material discográfico donado principalmente por bandas que visitaron la isla- a dónde iban algunos jóvenes a escuchar rock, y de que por fin se creó la Agencia Cubana de Rock, inaugurada el 20 de julio del 2007, aquello nunca volvió a ser lo que fue.


¿Réquiem por el Patio de María?
Por: Camilo Ernesto Olivera.

“La historia se repite dos veces: una como tragedia y otra como comedia” Carlos Marx
El 18 brumario de Luis Bonaparte (1)


“Pedimos al artista que desarrolle al máximo su esfuerzo creador. Queremos crearle al artista y al intelectual las condiciones ideales para su creación, porque si estamos creando para el futuro ¿Cómo no vamos a querer lo mejor para los actuales artistas e intelectuales?... Pedimos que los intelectuales y artistas pongan su granito de arena en esa obra que al fin y al cabo será una obra de esta generación… de esta generación sin edades en la que cabemos todos, tanto los barbudos como los lampiños, los que tienen abundante cabellera o no tienen ninguna o la tienen blanca. Esta es la obra de todos nosotros. Vamos a librar una guerra contra la incultura, vamos a librar una batalla contra la incultura, vamos a desatar una irreconciliable querella contra la incultura y vamos a batirnos contra ella y vamos a ensayar nuestras armas…” (2)

Este fragmento corresponde a “Palabras a los intelectuales”, pronunciadas por Fidel Castro Ruz ante los intelectuales y artistas cubanos presentes en el Salón de Actos de la Biblioteca Nacional “José Martí” el 30 de junio de 1961.

Fueron la conclusión de un debate abierto en el cual participaron también otras autoridades del gobierno y el entonces Consejo Nacional de Cultura (CNC). Se abordaron temas como la libertad de expresión y creación, la relación de los intelectuales y artistas con la política cultural de la Revolución e instituciones rectoras de dicha política.

Dos hechos ocurridos con anterioridad dieron lugar a este debate: la prohibición de la exhibición pública del documental “PM” del realizador cubano Sabá Cabrera, y el cierre del suplemento cultural “Lunes” del periódico Revolución, por orden del CNC, donde laboraban y colaboraban varios de los intelectuales y artistas presentes.

Estas palabras significaron un llamado a conciliar diferencias, aclarar dudas, desterrar prejuicios y unir voluntades a favor de la tremenda obra educacional y cultural que apenas comenzaba.

Han pasado 43 años de estos hechos y todos sabemos que la historia guarda grandes y muy útiles lecciones para comprender el ayer, asumir el hoy y prever el mañana.

El 31 de agosto del 2003 se llevó a cabo en El Patio de María el concierto de rock más largo de la historia de Cuba. María Gattorno habló sobre la posibilidad de repetir esta experiencia en un futuro cercano.

Apenas transcurrido algo más de un mes de este macro concierto, y de forma sorpresiva, se hizo pública la noticia de que se suspendían los conciertos de rock indefinidamente y que María cesaba como directora de la Casa de la Cultura. Esto trajo como consecuencia una atmósfera de dudas e incertidumbres, acentuadas por toda clase de especulaciones y rumores, tanto en la capital como en el resto del país. El objetivo de este artículo es tratar de aclarar lo ocurrido y valorarlo con la mayor objetividad posible.

A inicios de los años noventa comenzó a funcionar en El Patio el Proyecto socio cultural “Rock Vs Sida, alcoholismo y drogas”. Este proyecto contaba con el apoyo del grupo nacional de prevención y lucha contra el SIDA, al que se sumaron más adelante diversas ONG’s europeas. Durante años este proyecto mantuvo una línea de trabajo coherente, promoviendo conductas responsables en las relaciones sexuales, auspició el trato a los drogodependientes y alcohólicos como personas con un problema de salud y no como delincuentes.

La percepción de riesgo y la prevención pasaron a sustituir al riesgo y el desconocimiento sobre estos temas, en momentos en que otros grupos sociales carecían de este tipo de información. Hicieron peculiar a este proyecto las conferencias, proyección de videos y otras actividades dentro de su perfil y objetivos.

También vale recordar la entrega gratuita de condones como forma de estimular conductas de sexo protegido, todo esto en pleno período especial y en momentos cuando algo así no sucedía en ningún otro centro cultural del país. Varias agrupaciones de rock extranjeras, que vinieron solidariamente a tocar a Cuba, lo hicieron gracias y a través de este proyecto.

Aunque el consumo de determinados psicofármacos era habitual dentro de algunos jóvenes asiduos al ambiente roquero, la institución no dejó de ejercer la mayor influencia posible para revertir este problema. Se abrió la posibilidad de ampliar y mejorar las perspectivas de desarrollo a los grupos de rock, propiciándoles un lugar estable para ellos y sus seguidores.

Durante la segunda mitad de los noventa comenzó en el país un crecimiento gradual y constante del mercado interno de las drogas ilegales. Esta situación provocó en un momento determinado el cierre de varios centros nocturnos y discotecas. Estas últimas, que durante muchos años fueron para muchos jóvenes cubanos la única opción recreativa, se convirtieron en terreno donde improvisados traficantes de la droga desarrollaron su negocio.

Así, al menos en Ciudad de la Habana, comenzaron a desaparecer las discotecas en moneda nacional cuando ya era insostenible su existencia. Muchos jóvenes y adolescentes se acercaron entonces al Patio de María. Los conciertos de rock se llenaron con más y nuevo público, buena parte del cual tenía por primera vez contacto con un ambiente socio cultural alrededor del cual gravitan toda clase de prejuicios.

Pero no solamente llegaban a los conciertos, se quedaron como habituales a esta opción cultural, entraron en contacto con una música viva, humana, poderosa….y también llegaron para quedarse, ciertos distribuidores de drogas, desplazados por el cierre de sus habituales centros de operaciones.

Durante mucho tiempo la imagen que prevaleció entre muchos de quienes desconocían el serio y sostenido trabajo del proyecto cultural de la Casa Comunal de 37 entre Paseo y 2, era que este lugar fungía como una especie de ‘antro de perdición’, donde se reunían elementos ‘desafectos, delincuentes y drogadictos”, en un ambiente de “violencia y perversión”.

Sin embargo, durante años, no sucedió allí ni un solo hecho violento de gravedad, contrariamente a otros lugares donde si ocurren y, paradójicamente, son bendecidos por esa especie de estado de opinión que involucra además a ciertas autoridades. También pudiéramos decir, entre líneas. “cría cuervos…”, pues quizás algún día llegue a saberse públicamente quienes, desde adentro “le sacaron los ojos” al proyecto. Es cierto que la droga enrareció el ambiente de los conciertos y la vida social de los roqueros, pero la manera en que esta situación fue oportunistamente sobredimensionada por ciertos y oscuros intereses precipitó el curso posterior de los acontecimientos.

Una comisión de carácter “extracultural” valoró como negativa y poco confiable la situación del proyecto “Rock Vs SIDA, alcoholismo y droga”, y su veredicto evidenció que no se tuvo en cuenta la posibilidad de apoyarlo o revitalizarlo.

De hecho, existió desde siempre un monitoreo de la situación en el Patio, y cabía la posibilidad de que llevaran a cabo una labor profiláctica. Como consecuencia de la negativa evaluación, autoridades gubernamentales de Ciudad Habana determinaron el cierre de la Casa Comunal y la suspensión por tiempo indefinido de los conciertos de rock allí. Esta decisión se hizo pública bajo el argumento de que se realizarían labores de reparación en el lugar. Además María Gattorno fue promovida al cargo de Asesora en la Dirección Provincial de Cultura, y en su lugar fue nombrado un nuevo director.

A partir de estos hechos y entre los meses de octubre y noviembre del 2003, se redujeron drásticamente los conciertos de rock en la capital. Esta situación llevó a las agrupaciones musicales a solicitar una reunión con la Dirección Provincial de Cultura, la cual tuvo lugar a mediados de noviembre, y solo provocó mayor incertidumbre y descontento entre los músicos.

También se hizo circular una carta dirigida al Ministro de Cultura, promovida por Juan Manuel Montoto, promotor de rock, y respaldada por las firmas de prestigiosos músicos, artistas e intelectuales cubanos, e incluso del público habitual al lugar. En ella se solicitaba definir la situación de El Patio de María y la prometida Agencia Nacional de Rock.

Ya en el mes de diciembre del 2003, se hizo evidente que la suspensión de los conciertos en el Patio había resuelto un problema, pero a su vez había creado otro, o estaba a punto de crearlo. Las máximas autoridades políticas de la provincia y el MINCULT iniciaron un plan de acción para dar solución a la situación.

A través del Instituto Cubano de la Música se asignó un presupuesto para financiar conciertos de rock en diversos lugares de la capital. Debido a irregularidades y deficiencias de los encargados de ejecutar este plan, la responsabilidad de producir y garantizar en Ciudad Habana los conciertos de rock, se encuentra en estos momentos en manos de la Empresa de Carnaval, a través del plan de recreación y espectáculos musicales denominado “Mi Ciudad Baila”.

Es evidente la imperativa necesidad de crear una agencia pensada, producida y dirigida ejecutivamente por personas que conozcan el rock y sus particularidades. Se busca estabilizar algunos espacios para conciertos y revitalizar otros. Se habla incluso de crear una “Casa de la Música Rock”, pero este proyecto no ha sido concretado hasta el momento.

Luego de varios meses en espera, y después de una sorpresiva visita que hiciera el Ministro de Cultura y el Primer Secretario del PCC en Ciudad Habana a la institución, al Patio de Maria arribó la brigada de constructores designada para hacer las reparaciones. Los grupos que allí ensayaban fueron desalojados hasta tanto concluyeran las labores. Fernando Rojas, como máxima autoridad de la Dirección Nacional de Casas de Cultura, creo una comisión que se reúne mensualmente para darle seguimiento a la restauración del lugar.

La susodicha brigada destruyó las pinturas murales que caracterizaban al Patio, hechas en el año 2000 por una reconocida pintora irlandesa y varios artistas cubanos. Este acto de barbarie merece ser denunciado. Tal vez se pretende borra todo vestigio de lo que fue un importante proyecto socio cultural. A fin de cuentas, la brigada desapareció y los grupos regresaron temporalmente a sus ensayos. Nada indica que la Casa Comunal vaya a ser reparada en un futuro cercano.

Muchas preguntas gravitan en la mente de los roqueros cubanos, los que tenemos algunos años y buena memoria nos preguntamos: ¿Volverán los años sesenta, los setenta u ochenta, con su carga de prejuicios e intolerancia? ¿Todo esto que ha ocurrido o está por ocurrir significará un retroceso o una solución?

Los hechos concretos muestran claros signos contradictorios. Por una parte la política cultural del estado cubano trata de insertar al rock, ya sea de manera orgánica, ya sea por decreto. Por otra parte, y como ha ocurrido durante años con el tema del SIDA, buena parte de los spots televisivos contra la droga establecen, subliminal o evidentemente, una relación manipuladora, entre la música rock, su expresión social y estética, y este flagelo. Un cartel que Salud Pública ha ubicado en varias farmacias y dispensarios describe los síntomas de una posible adicción a las drogas y trae impresa la foto de un adolescente vestido de negro con el pelo largo sobre los hombros. ¿Casualidad?

Es cierto que el sol no se puede tapar con un dedo ni ignorar la realidad. A la pregunta de: ¿Hay problema de drogas entre los roqueros?, vale responde con toda honestidad: Sí. Hay problemas, los mismos problemas que hay en otros grupos sociales y que se agravan aun más a medida que aumenta el poder adquisitivo de los involucrados. Tanto daño hace un psicofármaco vendido en los alrededores del Patio de María, como un gramo de coca en cualquiera de los centros nocturnos que operan en divisas.

Estos últimos lugares no han dejado de existir y funcionan (al menos la mayoría de ellos). Tomar la existencia de la droga como pretexto para atar y desaparecer un proyecto cultural y social con más de doce años de vida, que además nucleaba y garantizaba un espacio de desarrollo a todo un movimiento artístico musical, ha sido simplemente una arbitrariedad y crea un nefasto precedente.

Si mañana mismo desaparecieran todos los roqueros de Cuba, no por ello desaparecerá el problema de las drogas en nuestro país. Los problemas de la sociedad cubana son mucho más complejos y están más allá de un género o gusto musical, una expresión social o estética, o una manera de ver la vida.

El problema no va a desaparecer solo con que los medios de difusión presenten a la población un chivo expiatorio, un demonio mediático donde depositar su miedo o tranquilizar su conciencia, engañándola con la idea de que todo el problema se resume o visualiza en un estereotipo o en un grupo social. Esa no solamente es la peor de las mentiras, es también la peor de las drogas.

No está de más recordar a quienes tal vez tienen mala memoria, que ninguno de los involucrados en la Causa Número 1 de 1988 eran roqueros ni fueron al Patio de María. Tampoco lo eran los traficantes capturados el pasado año, individuos que manejaban miles de dólares y tenían los más insospechados clientes.

Aquel 30 de junio de 1961 Fidel expresó: “Creo que esto es bien claro, ¿Cuáles son los derechos de los escritores y artistas revolucionarios? Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución, ningún derecho.”(3)

Lo sucedido nos demuestra que todavía hay quien, desfasada y equivocadamente, apuesta contra el rock en Cuba, y no solamente está apostando en contra de la cultura cubana, está apostando en contra de la Revolución. Más allá de la actitud errada o el poder de estos individuos está nuestro derecho de existir, crecer y desarrollarnos como movimiento. Despertemos y unámonos para defender ese derecho.


Bibliografía consultada:

(1) Marx, Carlos y Engels, Federico El 18 brumario de Luis Bonaparte Obras Escogidas. Editorial Progreso T.III

(2) Castro Ruz, Fidel Palabras a los intelectuales y artistas en la Biblioteca Nacional José Martí Junio de 1961 Imprenta de la Dirección Política de las FAR, 1969. Pag. 209

(3) Ibidem



PRESENTE Y FUTURO DEL ROCK EN CUBA

Por Camilo Ernesto Olivera

Cincuenta años de rock; medio siglo del género en Cuba; y a pesar de todos los pesares del pasado, el presente veta la incredulidad de unos y llama favorablemente la atención de otros. Para los incrédulos no pasamos de ser un sector social que requiere de terapia ocupacional para crearnos la ilusión de que vamos hacia alguna parte. Para otros; los mejores momentos para el rock en la isla están por llegar y solo es cuestión de tiempo para que ocurra algo que cambie el rumbo de la escena rockera nacional.

El cierre del Patio de María hace hoy 3 años nos puso a todos frente a una realidad que pretendimos ignorar. De nada sirvieron las cartas firmadas por importantes personalidades de la cultura nacional; de nada sirvió el clamor generalizado. La realidad objetiva aplastó la ilusión de la sociedad participativa. Y esta es: que la política exterior de Cuba es recta y afilada como una naranja; la política interior está sujeta a las circunstancias del momento y la visión coyuntural de quienes ejercen el poder.

Aprender a vivir con esta realidad ha resultado un proceso difícil para todos, porque nacemos y crecemos dentro de la idea de que vivimos en el mejor de los sitios posibles. Pero cada cierto tiempo ocurre algo que nos obliga a despertar de la ilusión y pone frente a nosotros el espejo de la verdad.

Resignarse a este estado de cosas sin intentar trascenderlo de alguna manera, pudiera llevarnos a la engañosa creencia de que todo marcha bien; de que estamos preparados para lidiar con el futuro. Y vale preguntarnos si nos hemos detenido a pensar seriamente ¿cuál futuro nos espera? O mejor ¿qué futuro queremos para el rock en Cuba?

Hace tiempo que el género en Cuba gira en un mismo lugar. Ofrece signos de evolución musical; pero está limitado en su desarrollo como escena. Esta edición del Ciudad Metal ha sido llevado a cabo venciendo mil y un obstáculos. En general, la escasez e inestabilidad de los espacios para programar conciertos se acentúa y conspira contra los grupos. Existen problemas de producción y divulgación que escapan a las manos de los creadores y la AHS y caen en terreno de nadie.

Me preguntaron una vez que por qué los rockeros somos tan inconformes. Viendo el presente, el aquí y el ahora del género en Cuba, lo poco que se ha logrado y lo mucho que falta me pregunté a mi vez ¿y por qué no serlo? La inconformidad es la madre de las revoluciones. Una revolución sin inconformes está muerta.

Así que no vale conformarse con los éxitos aislados de tal o mas cual grupo que obedecen más a la falta de unión que a un real reconocimiento al género dentro de la estructura. No vale que seamos cómplices pasivos de la mentira demagógica de unos funcionarios que aparentan cumplir con la política cultural pero a fin de cuentas hacen con nosotros lo que les da la gana. No vale ser cómplices de la censura solapada: “Habana blues” el filme que Benito Zambrano realizó tomando como referencia la vida y peripecias de la escena alternativa cubana, no ha tenido su estreno comercial en Cuba, a pesar de que el director donó una copia de 35 mm y los derechos de exhibición al ICAIC.

La televisión continúa tomando con pinzas y una lupa a un género que, gústele o no a sus directivos, mueve a millones en todo el mundo. Resulta más fácil idiotizar a las masas reflejando en los medios de difusión lo último de la manipuladora “Operación Triunfo” o magnificar el éxito de cantantes de moda (prefabricados para consumir y desechar) como si fueran hechos artísticos.

Es más fácil, por ejemplo, para la redacción de musicales de Radio Progreso eliminar los espacios de música alternativa y sustituirlos con espacios pretendidamente juveniles.

No vale que las autoridades del Instituto Cubano de la Música ignoren la escena rock nacional cuando nos visitan personalidades importantes del género como ocurrió en ocasión de las visitas de Rick Wakeman y Audioslave.

No vale que aún esté sin cumplir el acuerdo de crear la Agencia Nacional de Rock. No vale que las empresas artísticas retrasen el proceso de profesionalizar a bandas del género que ya tienen nivel para alcanzar ese status y que por otra parte, por obra y gracia del poder del dinero, grupos de reaggeton con malas letras y peor concepto musical surjan de la noche a la mañana y logren contratación artística.

Por otra parte la escena rockera nacional depende más de otros que de sí misma y eso es un error. Las instituciones ayudan pero hasta un límite; lo que los grupos no sean capaces de hacer por sí mismos nadie va a venir a hacerlo.

Así que no vale confundir el destino con el camino, no vale creernos que hemos llegado a alguna parte.

Porque 50 años después, el rock en Cuba apenas se ha incorporado sobre sus pies y está dando los primeros pasos. Lamentablemente el vértigo momentáneo pudiera subírsele a alguien a la cabeza, el triunfalismo inducido o por autofagia puede ser la manera más directa de hacernos andar de rodillas mientras nuestra mente vive la engañosa ilusión de que hemos trascendido las nubes.

Si mañana mismo alguno de los cinco grandes monopolios que mueven el mercado del disco se bajara a Cuba a echar un vistazo a la escena rock, ¿cuántas de las agrupaciones en activo estarían preparadas para moverse dentro de esa especie de circo de gladiadores que es el mercado internacional de la música?

Veamos con objetividad en que país vivimos y no nos desanimemos, pero tampoco pensemos que el futuro va a llegar de gratis, de favor o por ser “exóticamente” cubanos. Para bien o para mal, basta con ser cubanos; lo de exótico sobra. Aquí hay creatividad, hay fuerza pero falta poder de expansión.

Se ha hecho rock en Cuba durante años a golpe de puro corazón y un poder de esa índole no tiene porque mendigar su derecho a existir.

Siempre habrá quien diga que el rock no es cubano, siempre habrá quien te ofrecerá la sonrisa mientras prepara la puñalada por la espalda. Al llegar a este punto del camino vale mirar dentro de nosotros mismos y a nuestro alrededor. Porque tenemos una responsabilidad como creadores y difusores de una tendencia musical que ha cambiado al mundo y tenemos el deber de asumirla.

Somos hacedores de cultura y crecimiento espiritual, somos mensajeros de libertad. Y aunque por acá la libertad como expresión puede resultar una mala palabra; el futuro pertenece a los que se arriesgan y el futuro es aquí y ahora.

Camilo Ernesto Olivera
26/10/06


domingo, marzo 09, 2008


La Asociación Cultural Yemayá quiere mediante esta nota dejar constancia de su agradecimiento a los 143 cortometrajes participantes en su 1er Festival, por la calidad, la profundidad de los materiales presentados y el esfuerzo de hacer y producir cine por amor al arte.


El Jurado constituido por:
Enrique Pineda Barnet (Director y guionista de Cine y Video); María Isabel Díaz (Graduada en la especialidad de actuación en el Instituto Superior de Arte en la Habana, Cuba); Vladimir Cruz (Graduado en 1988 en la especialidad de Artes Escénicas en el Instituto Superior de Arte en la Habana, Cuba); Roberto San Martín (Actor, graduado como Director de Cine, Radio y TV en la Facultad de Comunicación del Instituto Superior de Arte en la Habana, Cuba); Carlos Fernández Liria (Profesor de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid); Luis Alegre Zahonero (Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid) ha decidido, luego de arduas deliberaciones, otorgar los siguientes premios:

1º Premio Cumpleaños Feliz de Iván Díaz Barriuso
2º Premio ¿Perfecto? de Jaime Fraile
3º Premio Ming de María Giraldez y Miguel Provencio
Mención especial para Hombres Tranquilos de Angel Loza


A todos, en nombre del Jurado, del Público y del Comité Organizador del evento, reiteradas Felicidades.

Asociación Cultural Yemayá


jueves, marzo 06, 2008

miércoles, marzo 05, 2008

Vanito: El camerino se parece a 13 y 8.

Por Félix Eduardo Varela


He tenido la suerte de escuchar a Ihosvany Caballero (Vanito) cantando boleros de antaño, sufriendo los mismos síntomas que aquellos negros afro-norteamericanos enfermos de blues. He escuchado de su boca a uno de los grandes de la vitrola etílica como Orlando Contreras, pero también versiones ‘unplugged’ de Porno para Ricardo.

Es que Vanito siempre sorprende. Como confesara en otra entrevista, prefiere ‘militar en lo humano más que en cualquier otro -ismo’. Según él, plantearse hoy ser verdaderamente humano, todos los días, es una meta difícil, pero algo que vale la pena, por lo hermoso.

Recuerdo con nitidez a Lucha Almada en uno de los pocos conciertos que dieron en La Habana, y recuerdo reír de la suspicacia con que las canciones estaban elaboradas, diciendo bastante en una época en la que no se encontraba más viñeta social que la de los Van Van y NG La Banda.

También recuerdo cuando caminando por Obispo, en una tienda de música que todavía sigue en el mismo lugar, encontré el que probablemente fuera el último -y muy maltratado- ejemplar que quedaba de aquel ‘Vendiéndolo todo’ editado en 1995, que escuchaba a menudo en Radio Ciudad Habana.

Como mismo le confesé, añoro algunos temas que ya Vanito no canta. Habana Abierta es el hábitat desde donde respira, observa y ocasionalmente muerde. Es que ya Vanito ha ido y venido, ya es difícil contarle y que él no cuente. A todo lugar ha llegado para brindar parte de su alegría y de su reflexión, prestándote desinteresadamente sus herramientas para ser feliz. Más importante: a pesar de lo difícil que le puede resultar, Vanito sigue siendo irremediablemente humano.


P: Ihosvany Caballero Brown, ¿más caballero que Vanito, o más ‘vanito’ que Caballero?

V: Tan Vanito como Ihosvany, y tan Caballero como Brown. Muy Caballero por mi padre, y muy Brown por mi madre. Vanito es un apocope de Ihosvanito, que suena fatal. Mi papá me lo apocopó… ahí ya tenemos un trabalenguas. (risas)

P: ¿Quién es Vanito?

V: Vanito es lo que ves, el que canta. Para el que no me conoce, el que se aparece por ahí por los sitios con la guitarra a cantar, miembro de Habana Abierta también. Para los que me conocen, ya sabes, que quieres que te diga…

P: ¿Qué te ha dado España y qué te ha quitado?

V: Estoy aquí en gran medida por casualidad. Hace once años no pensaba que iba a estar aquí en este momento. Igual no sé si estaré en este país dentro de otros once años, o dentro de tres días. España me ha dado soledad, ese derecho raro del que me habló un día Salvador Lemis. Libertad y soledad se parecen mucho, libertad hasta de mí mismo. El placer de contrastarme y reconocerme en la diferencia. Me gustan mucho el cambio y el contraste, me divierten. Quizás salí a esto, a divertirme.

P: ¿Cuando fue al primera vez que cogiste una guitarra en tus manos?

V: A mi padre, aficionado por entonces, le gustaba Silvio, y tocaba canciones como Ojalá. En mi casa había una guitarra por ahí, y yo siempre estaba agarrándola por las cuerdas, era un juguete más, y no lo ha dejado de ser.

P: ¿Estudiaste guitarra?

V: No. Primero mi papá me enseñó acordes fáciles, La menor, Mi menor, porque mis deditos no daban para otra cosa. Luego de adolescente, en la Lenin -mi escuela- Fernandito Rodríguez -el autor de “Ese hombre está loco”- y yo jugábamos a “fusilar” cuanta canción sonara y nos gustara. Para mí fue un hobby, autodidáctica, hasta que terminé de estudiar, muy cerca de Carlitos Varela y Polito Ibáñez en la facultad de Artes Escénicas del ISA. Por cierto, todavía no me he graduado. Cambié la graduación por un viaje a Argentina, que aproveché para cantar mis propias cosas. Fue en el verano de 1993 exactamente.

P: ¿Entonces vino Lucha Almada?

V: Lucha Almada nace precisamente de esa experiencia, inmediatamente. Con esas mismas ganas, y esa misma velocidad que le entré a la cuestión. Fueron ‘bolitos’ que hice en Argentina, a nivel de amigos, un bar por aquí, un pub por allá, nada del otro mundo, pero regresé con una velocidad a La Habana, con la guitarra eléctrica, reuní a todos mis amigos de Lucha Almada, a cumplir aquel sueño que nos habíamos prometido, porque realmente lo habíamos planeado desde antes.

Estando en el preuniversitario nos dijimos “Vamos a estudiar una carrera y vamos a devolverle los estudios a nuestros padres, que bastante se han sacrificado para que estudiemos, les regalamos el titulo, y formamos una banda de rockn’roll.” Burlamos todos los mecanismos de evaluación de músicos, burlamos toda la burocracia que había, porque era un grupo en el que nadie sabía tocar nada, el guitarrista llevaba un año nada más con la guitarra eléctrica; el baterista tenía mucho sentido del ritmo, pero nunca había tocado una batería, hicimos una batería ‘clon’ y estuvimos un año repartiendo palos, y ensayando hasta de madrugada para poder ponerla. El primer bajista, Fernando Rubio, lo mismo con un bajo Musima.

P: ¿Quiénes eran?

V: Eduardo Kairús el guitarrista, ingeniero industrial, quien ahora vive en Argentina. Gerardo Díaz que era ingeniero mecánico, al bajo se incorporó Angelito Pérez en sustitución de Fernando Rubio. Nunca había tocado bajo, la plaza vacante, pero había estudiado guitarra y sabia de armonía, era el que más música sabía de los cuatro que terminamos siendo. Y Alejandro Gutiérrez, guitarra y voz, junto conmigo.

P: Hay gente que le pone muchas etiquetas a 13 y 8, ¿qué fue para tí?

V: Para mí el punto de partida de lo que es hoy Habana Abierta. 13 y 8 es también todo eso que ha suscitado, básicamente era un lugar de encuentro, era el lugar donde nos encontrábamos todos los que estábamos interesados en hacer canciones propias y compartir el instinto de no querer parecernos a nadie vivo ni muerto. Teníamos que hablar con voz propia. Compartíamos una conciencia generacional, y éramos bastante atentos a lo que venia pasando, y bastante críticos y autocríticos, aun entre nosotros mismos.

P: ¿Puede alguien escapar de su identidad?

V: Sí, puedes. Yo burlé la mía en cuanto me subí al primer avión hacia el extranjero. Ojo con la identidad, puede volverse una venda ante el resto de las identidades. Entonces llega el racismo, los nacionalismos estériles, el ‘patrioterismo’, el chovinismo tonto y todas las dictaduras de la historia que se amparan en los complejos colectivos de inferioridad que ellas mismas fomentan. ¿Pero, en serio, en qué momento aparece la identidad? ¿A qué edad?

P: ¿En qué momento te sientes más cubano?

V: No me siento más cubano ahora, ni lo contrario. Me siento también madrileño, y español. Apartando la parte ‘chunga’ del término. Sencillamente, a mí en lo personal me determina inmediatamente más una decisión que tome el presidente de este país, que una decisión que tome el gobierno cubano. Un cambio de tarifa, cualquier cosa. Mi identidad, las cosas con las que me identifico, ya no son puramente cubanas.

P: ¿Pero los cambios en Cuba y lo que pasa con Cuba te sigue afectando, no?

V: Sí y no. Estoy al tanto en la mayor medida posible de todo lo que pasa en Cuba y con Cuba. Mi hijo también vive aquí. Sé que Cuba podría convertirse en su casa en cualquier momento, debo vigilar su futuro desde el presente, y participar como pueda en los caminos hacia mejor.

P: Si Dios fuera un músico, ¿quién sería?

V: Yo soy panteísta, o politeísta; creo más en la pluralidad de Dios que en el Dios único. Respeto la Fe con mayúsculas, los dioses de cada cual. Sería herético con cada uno si me impusiera preferencias. Mi lista de dioses y santos de la música es muy amplia, ahora mismo me vienen muchos a la cabeza, pero no me atrevería a decirte uno en específico, te digo uno y a lo mejor otro necesita más promoción, sería injusto. Ni siquiera te diría lo que llevo ahora mismo en mi iPod.

P: ¿Cómo te sentiste en Cuba, cuando se llenó la Tropical?

V: Era la constatación de que 13 y 8 había tenido sentido. Aquella corazonada de entonces, de que lo que estábamos haciendo tenía sentido.

P: ¿No te esperabas aquello?

V: Nos hubiéramos conformado. Las cosas que nos han llegado, que hemos obtenido, no las hemos pedido, nos las hemos ganado. Nos hemos ganado el respeto de gente muy responsable de la historia cultural cubana y latina, y a la vez que nos halaga nos endeuda, porque hemos entrado en un equipo de trabajo de gente muy admirada por nosotros, y hemos entrado, sobre todo, en la admiración de un publico cubano, de un publico de Miami, de un publico español que nos compromete. Estamos comprometidos sobre todo con lo que hemos hecho, ya en lo estrictamente individual, personal y profesional, porque la gente sigue pidiendo, siguen saliendo cosas, y no puedes parar.

La vida sigue, y te van saliendo canciones, y no puedes ponerte un filtro, tienes que seguir dando, luchando. Ese filtro que me lo ponga otro, pero no me lo pongo yo. Cada cual que haga su trabajo, yo estoy haciendo el mío, que no es un trabajo. Lleva trabajo, y pongo a trabajar a mucha gente cuando lo hago, después que haces la canción hay una persona que va a cobrar por poner las luces cuando la cantes, te vas dando cuenta de eso también, te vas abriendo, no basta con que hagas la canción, no puedes quedártela y cantarla entre cuatro paredes, como muchas canciones se han quedado. Estas haciendo una canción que la están esperando, y que esta saliendo y la tienes ahí encharcada, tienes que sacarla porque se estanca y se pudre.

P: ¿Extrañas aquel 13 y 8?

V: Antes vivíamos más cerca los unos de los otros. Eso lo extraño, pero no te creas, ahora hay menos reuniones tertulianas, hacíamos tertulia porque no había lugares, la tertulia era un escenario en si. De hecho le poníamos nombre a los conciertos, actuábamos en la Casa del Joven Creador un día, y decíamos “el concierto se llama tal”, y a las tres semanas actuábamos en el Museo de Artes Decorativas, y le poníamos otro. Era un ansia de acuñar o empacar, de darle a la gente algo minimamente acabado, pero en escenarios muy empíricos y austeros, los museos, las casa, las tertulias.

Ahora el lugar donde solemos hacerlo es en las salas, entonces nos vemos todo Habana Abierta. Hemos pretendido ser una prolongación, el no abandonar aquel 13 y 8, porque si no, nos hubiéramos ido todos, ni siquiera viviríamos todos en Madrid. Si te das cuenta, en nuestros conciertos estamos haciendo aquello, pero no de cara a nosotros, como solía ser en las tertulias y descargas, sino de frente a la gente, todos a la vez, escuchándonos. El camerino se parece a 13 y 8.

P: ¿Prefieres conciertos con formato de banda o solitarios?

V: Yo prefiero no tirarme el pedo más alto ni más bajo que el culo. Si el espacio pide una sinfónica, hay que meter una sinfónica, aunque uno solo puede causar un encanto en la gente con la intensidad de una sinfónica, depende del ángel del momento. A la hora de crear no pienso en eso. Parto de un esqueleto ideológico y estético, y después la musculación va apareciendo sola. Pero sabes como es eso, puedes tener un buen esqueleto, mucho calcio, pero si estás pasado de peso, se te va a joder la columna, o los pies, los tobillos, o las rodillas. Por algún lado fallará la estructura ósea. O sea… (risas) soy trovador, cantautor, soy rocanrolero, soy… Vanito.

Yo hago todo lo que me entre, todo lo que me quepa, soy un panadero, hago la masa, empiezo a meterle cosas, y hago el pan. Soy muchas cosas, porque también soy agricultor, siembro, tiro semillas, y lo que se me da… eso sí, no me gusta el monocultivo. Hasta el último día no se sabe quién es quién, ¿voy a decir quién soy ahora? Ahora, ¿cómo me veo? Un tipo normal. Punto.

P: De los discos, ¿con cuál te sientes más satisfecho? Tengo entendido que estás preparando algo en solitario…

V: Ay, viejo… hace rato estoy con mi disco en solitario, que me lo estoy produciendo yo, en mis tiempos libres. Los discos, nunca se está satisfecho con ningún disco, pero es como… no sé, cada vez que enfrentamos los discos, lo hacemos vertiendo todas las ganas posibles, por eso siempre te gusta el nuevo disco. Ya después te das cuenta y dices: “bueno, aquí hubiera hecho otra cosa”, pero siempre suele suceder eso. Esto es una frase muy manida, pero siempre es el próximo disco el que más le gusta a uno. Siempre lo digo. ¡Eso lo digo porque no estoy promocionando ninguno ahora! (risas).

P: ¿Satisfecho con Habana Abierta?

V: Si chico, no puedes pedir más de lo que te mereces, ni más de lo que te piden. Me parece que las cosas son como son, y ahí están los discos, son etapas, son marcas de evolución. Por otra parte, no creo estar haciendo una música muy diferente a lo que hacía en La Habana. Sigo haciendo el mismo tipo de canción, estamos haciendo lo que quisimos hacer o lo que quisiéramos poder hacer en La Habana, estamos haciéndolo aquí, y eso sin echarle nada en contra a La Habana, colaboramos mucho, y no tenemos frontera con nadie, ni con La Habana, ni con Madrid, ni con Miami. Queremos poder hacer lo que queremos hacer, y para eso hacen falta herramientas. Y a veces estar fuera de casa es una herramienta también.

P: ¿Hay un regreso de Lucha Almada?

V: Capaz que si. He pensado en eso, pero estamos muy lejos los unos de los otros, aquí, Argentina… quizás. Deberíamos hacerlo, ¿por qué no? Por lo menos, el día que nos reencontremos todos los amigos de Lucha Almada, ojala hubiese una batería, una guitarra y un bajo a mano, y unos micros, pa’ escucharnos.

P: Pensando que el núcleo de lucha Almada eran tú y Alejandro. ¿No pensarían nunca hacerlo con gente diferente?

V: No, no lo veo sin Kairús, Gerardo, Angelito y hasta Fernando, el primer bajista que tuvo la banda. Se trataría de celebrar aquello, lo que nunca pudimos hacer. Es que ese disco nunca lo defendimos en La Habana. Nosotros nos fuimos en el 95 a Ecuador por 4 meses, y de pronto estábamos aquí en España. Había pasado un año, y no podíamos regresar porque se nos había vencido todo: pasaporte, visado, eran otras leyes migratorias.

Cuando solo queríamos ir a Cuba, no podíamos ir, por cuestiones de papeles, y cuando podíamos ir en términos de posibilidades, no podíamos entrar. Es como la ley de Murphy: cuando tienes una moneda, no tienes a quien llamar, y cuando tienes a alguien a quien llamar, no tienes moneda, y cuando tienes a quien llamar y la moneda, o no hay aparatos telefónicos, o el único que encuentras está roto”.

P: Cada cual tiene su propia respuesta para esta pregunta, ya lo he estado hablando con Roly Berrío, y con Alejandro Frómeta. ¿Crees que la llamada canción inteligente, la canción de cantautor, la que te hace pensar un poco para interpretar el mensaje, que lleva más de cuatro acordes, está en crisis? ¿Cómo sientes eso, como se maneja en España?

V: Yo creo que la canción solamente inteligente es aburrida por soberbia. Que te sepas tres o cuatro palabras, o acordes, no quiere decir que seas culto, ni que tengas el derecho de pararte delante de los que se sepan solo dos. La música que hago es para ser escuchada y compartida, solo puedo pretender cómplices de mí y de ella. Yo me he aburrido en conciertos de una sinfónica, y me he aburrido con un cantautor. Y me he emocionado y divertido con un cantautor solo en un escenario, como con Gilberto Gil o Caetano Veloso, y también con una banda de rockn’roll contundente como The Police y el propio Sting o los Beasty Boys.

P: Si, pero en este caso, la canción de Sting siempre propone y, contrariamente, hay cierta tendencia del mercado a la canción facilista, ¿no crees?

V: Mira, para gustos los colores, a mí no me gusta aburrirme, ya sea una pintura, una película, un libro, sea lo que sea, y a mi nivel cultural. Yo no voy a ir a ver lo que no me apetezca ver, y no pretendas que la gente se chupe lo que tú quieras que se chupe, porque no es democrático ni justo. Que haya de todo.

P: ¿Para ti hay un balance, hay un equilibrio?

V: Las cosas cogen su justo lugar por si solas, todo se gana su lugar en la vida, hay un lugar y un momento para todo, para todo lo bueno, y para lo malo también. El que quiera Britney Spears lo tiene, lo que no puede ser es que vengas a mis conciertos buscando Britney Spears, porque no te puedo dar eso. Que haya de todo, todo lo que sea expresión cultural, toda.

P: ¿Pero esa gente, tendrá más oportunidades que tú?

V: No sé que decirte. He visto gente viviendo hipotecados, con un coche del año y una casa más grande que la mía, y no son más felices que yo, y he visto gente que tiene muchísimo menos de lo que tengo yo, y pueden ser mucho más felices que yo. El arte es una huella que va dejando la sociedad, y las sociedades diversas crean un arte diverso, la vida es bastante compleja, cada persona un mundo. No tengo nada contra la mediocridad porque mi arte puede ser considerado mediocre en cierto círculo, son términos tan relativos, la canción de autor, la canción inteligente, al final creo que detrás de todas esas nomenclaturas está la industria, buscando gavetas para ver como te vende el disco.

P: Pero… ¿a la hora de transigir, de dejar que el mercado te cambie tu música?

V: Eso es negocio, tú tranzas. Yo puedo quedar contigo en un negocito para una semana, el negocio es trueque, nada nuevo en la historia de la humanidad. El mejor mercado posible es el que te acepta tal cual eres, pero no creo que nadie sea capaz de proyectarse artísticamente por si solo, detrás de cada estrella que ves por ahí, hay equipos copadísimos de gente, equipos de imagen y todo, y son parte de la expresión artística. Así que para mi hay buenos equipos de trabajo y malos, hagan lo que hagan.

P: ¿Me quieres decir que un artista sin talento, sirviéndose de uno de estos buenos equipos, puede llegar a hacer lo que tú haces y más?

V: Sí, pero la historia no lo absolverá (risas). Yo confío en el sentido común, cada átomo de este mundo tiene una historia. Otra cosa es salir en primera plana, o esperar a que las enciclopedias te recojan. La idea es poder levantarte en las mañanas y dedicarte a lo que quieres hacer, disponer de tiempo, hacer lo que te haga sentir pleno. Seas músico, conductor de autobuses, inspector de hacienda y cualquier cosa menos asesino o algo por el estilo.

P: ¿Entonces hay un público para cada canción?

V: Claro que sí. Hay para todos.

P: ¿Y lograrlo tú solo, en una cruzada contra el mercado, es posible?

V: A veces tu arte no le interesa al mercado, por tus parámetros. No creo que haya que estar pintándole gracias al mercado. Si viene alguien pidiéndote la talla 42, no le vendas la 41, porque no le va a servir. Ahora, si vas al mercado y le dices, ‘trabajemos juntos’, es una relación de intereses, qué tengo yo, qué quiere el mercado, la distribución. No puedo criticar al mercado a ciegas, porque gracias al mercado me ha llegado mucha música interesante, y todo lo bueno que consumo para poder vivir. Yo no tengo quejas del mercado y no soy número uno en ventas. Me cae un poco mal esa crítica, se me puede volver en contra. Imaginemos la escena: “¿Quién me lo iba a decir, Tony Motola, que estaría sentado en tu mesa, con lo mal que tú me caías?!” (risas).


martes, marzo 04, 2008


Athanai
Sala Hug Destiny
Tres Cantos, Madrid
Viernes 7 marzo
23 hs


lunes, marzo 03, 2008


Gema y Pavel en concierto
Viernes 7 y Sábado 8 de marzo
Asociación Cultural Yemayá