sábado, junio 28, 2008


Sepultura tocará dos conciertos en Cuba

Hoy me he levantado con la agradable noticia de que el grupo de metal brasileño Sepultura se presentará en Cuba el 18 de julio próximo, en la Tribuna Antiimperialista de La Habana, y dos días después actuará en la central provincia cubana de Santa Clara.

Ambos conciertos son organizados por la Agencia Cubana de Rock, que se apunta uno de los primeros aciertos de su corta vida, al hacer posible esta visita ansiada por muchos seguidores de la banda en la isla.

Independientemente de su significado político, ya se ha probado que La Tribuna –el Protestódromo, para algunos- es uno de los mejores lugares que se podrían escoger para esta convocatoria, ya que puede reunir a miles de personas, como ya lo hizo durante las actuaciones de Audioslave, Air Supply o Manu Chao.

Es también una magnifica idea que tengan prevista una segunda actuación para el 20 de julio en Santa Clara, posibilitando a los seguidores del grupo en las provincias orientales que puedan disfrutar de lo que ya ha sido calificado como la "conmoción del verano" para la isla.

Se dice que los integrantes de Sepultura, probablemente en un paréntesis de la grabación de lo que será el próximo álbum de la banda, iniciada el 19 de mayo de este año, están muy motivados por esta visita.

Sepultura es el grupo latino de rock que más impacto ha alcanzado a nivel internacional desde su fundación en el estado de Minas Gerais, Belo Horizonte, a mediados de los 80.

Cabe destacar que la alineación actual no incluye a los fundadores, los hermanos Max e Igor Cavalera, quienes se volvieron a juntar el año pasado con el proyecto Cavalera Conspiracy, y aunque mucho se habla de la reunificación de la banda original, esto aún no ha sido confirmado por nadie.

Max Cavalera dejó la banda por motivos personales al final de la gira del disco "Roots", en 1996, y prosiguió con otros proyectos como Soulfly, a donde, en mi opinión, se llevó la esencia de lo que realmente es Sepultura. Igor se marchó de la banda 10 años más tarde, alegando incompatibilidad artística con el resto de los miembros de la banda.

Me recuerdo escuchando a Sepultura a principios de los años 90, en los que experimentaba una etapa de transición bastante dura entre el glam rock que hacían Europe, Bon Jovi, Whitelion y Poison hacia experiencias musicales más fuertes que incluían bandas como Metallica, Kreator, Exodus, Sodom, y Death.

Para mi era poco probable que una agrupación latinoamericana entrara en estas lista dominada por alemanes, escandinavos y yankees, cada cual con su estilo. Así llegó Sepultura, dándome el alegrón, al descubrir que eran de Brasil.

Quizás debido al natural desarrollo de unos músicos autodidactas, Sepultura sufrió una mutación musical afín a muchas de las grandes bandas de la historia de la música internacional, pero con elementos que se me antojan especiales en su caso.

Esta mutación comenzó justo después de alcanzar la fama mundial con ‘Beneath the Remains’ y ‘Arise’, cuando el concepto musical empieza a trasladarse desde un death/thrash hacía sonidos más industriales, pero también con toques cada vez más reconocibles de la música autóctona de Brasil

Ejemplo de esto es ‘Kaiwoas’, un adelanto de lo que se proponían con el que sería el álbum posterior, ‘Roots’. Dedicada a la tribu amazónica del mismo nombre que prefirió cometer un suicidio colectivo antes de entregar sus tierras y su honor al gobierno brasilero, esta pieza acústica atribuye su relevancia a que incluye percusiones y sonidos étnicos brasileros, y constituye el primer cambio de velocidad en la palanca de la agrupación.

Se dice que justo antes de la grabación de ‘Roots’, se internan en la selva, para satisfacer el llamado de la jungla; visitan a la tribu de indios amazónicos Xavante, en Goias, Brasil. Esta tribu, una de las últimas que conservan sus costumbres y dialecto, se ha mantenido durante siglos alejada del contacto con la cultura occidental. Comparten con ellos varios días, durante los cuales intercambian música y experiencias, y son cordialmente tratados por los nativos. Allí Max encuentra sus ‘itsari’, o raíces, además de convertirse en la envidia de artistas que habitualmente se disfrazan de ecologistas.

Ahora que ya las cuerdas de Apocalyptica han versionado ‘Inquisition Symphony’, recordamos las colaboraciones con Jason Newsted (cuando todavía era miembro de Metallica, de ahí salió algo que se llamó Sepultallica o Sepulturica), Evan Seinfield (Biohazard) y Jello Biafra (Dead Kennedys).

Pero fue en estos álbumes de experimentación con la fusión ya mencionados (‘Chaos A.D.’ y principalmente ‘Roots’) en los que se despliega una identidad rítmica y conceptual que atrae a lo más selecto del metal de los 90.

‘Roots’ contó con las participaciones de Jonathan Davis (Korn), Mike Patton (Faith No More), y DJ Lethal (Limp Bizkit), los tres en el tema ‘Lookaway’, y como la curiosidad del disco encontramos el tema ‘Ratamahatta’, quizás el más logrado de todos, donde un músico brasileño llamado Carlinhos Brown, conocido hasta ese entonces sólo por el proyecto Timbalada, hace de las suyas, justo en el año en que graba su primer disco en solitario.

Cuando veo lo que ha logrado Sepultura, recuerdo una conversación que tuve con Mariskal Romero, en la que me decía que el futuro del rock y el metal era la fusión. Sepultura siempre será un ejemplo de esto: una banda que regresó a sus raíces para universalizarse.

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