domingo, agosto 17, 2008

rescatando palabras
Alejandro Frómeta. Tu cantante favorito.

Joaquín Borges Triana

Una de tantas cosas por la que le doy gracias a la vida es por la música, no solo por el disfrute que me proporciona escucharla —que ya resulta muchísimo—, sino porque a lo largo de los años me ha proporcionado la felicidad de adquirir muy buenos amigos. Por obra de la amistad, ese sentimiento que salva lo que se pierde y da aliento a lo que muere, hace unos días nos reunimos varias personas para celebrar el 35 cumpleaños de Alejandro Frómeta y, a propósito de la fecha, asistir a la premier de tres materiales fílmicos en torno a idéntico número de canciones, hechos por Raúl Ciro para estrenarlos en ocasión del onomástico de su viejo compañero de las lides de la peña de 13 y 8, y del ya disuelto Superávit, agrupación que con su único disco, Verde melón, y durante el período de existencia del proyecto, fue una estupenda muestra del arte sonoro de corte propositivo facturado en Cuba en el pasado decenio.


Al margen de las valoraciones que se puedan efectuar en relación con el conjunto de imágenes compiladas por Raúl y rescatadas del tiempo, la importancia de un trabajo como este radica en preservar la memoria y de paso, unir en la distancia a seres queridos.

Hablar de Alejandro Frómeta me remonta a la época cuando yo era estudiante universitario, asiduo visitante a la Casa de la FEU, por entonces maravilloso sitio que, más allá de servir para jugar dominó y tomar cerveza, era local de ensayo de muchas agrupaciones. Siendo apenas un adolescente, Alejandro pertenecía a una de ellas, nombrada Quetzalcóatl. Fue en aquel recinto donde lo oí por primera vez. A la par, se formaba como músico desde el prisma académico. Graduado de nivel medio en la especialidad de guitarra, al darse a conocer como creador evidenció su dominio técnico en aspectos como la armonía. Aunque por lo general se le suele asociar con la figura del cantautor, creo que a Frómeta hay que verlo como un músico en toda la extensión de la palabra, un orquestador en cuyos arreglos se comprueba un alto nivel de información de las técnicas contemporáneas de armonización y una muy adecuada utilización del legado musical anterior.

El conocimiento de una mínima porción de la obra de Alejandro por parte de lo que eufemísticamente pudiera llamarse “el gran público” tuvo lugar con la salida al mercado del álbum Habana Oculta. En este fonograma, Superávit interviene con dos composiciones de Frómeta: En la distancia y Bolero, pieza esta última que ha gozado con la fortuna de ser una versión hecha por gentes como Aries y Lolita Flores. En dichas canciones se percibe un mismo objetivo: buscar en formas tradicionales cubanas el punto de partida y la proyección hacia códigos universales.

En su repertorio autoral, él retoma como citas —apropiación o lúdrico parafraseo— textos, líneas melódicas y ambientes de expresiones enraizadas en la memoria histórico-cultural de nuestros coterráneos. Así, aprovecha en el tema En la distancia el legado de Contigo en la distancia, de Portillo de la Luz, y narra sus contradicciones existenciales reinventando, en un respetuoso remake, frases que Portillo inmortalizó: “Aún tengo tu carmín en el pantalón / no he lavado la mancha / que quedó en el colchón / y aunque no puedo ir / ya más allá del Sol / contigo en la distancia / amada mía, estoy”.

Al producirse la disolución de Superávit tras la publicación del disco Verde melón, Alejandro Frómeta graba de forma independiente su ópera prima en solitario, titulada Tu cantante favorito. En las diez piezas del CD se nota una continuidad de lo llevado a cabo por él anteriormente en temas suyos como Marilyn en el cielo con diamantes, De regreso a Nueva York y Bruma blanca. Su propuesta como solista trae una fuerte carga de nostalgia y prevalece un cierto sabor retro que hacen evocar atmósferas sonoras de los años sesenta. Puede asegurarse que el género que señorea en el material es el bolero, pero concebido desde una manera renovadora de enfocarlo, como se corrobora en especial en Superestéreo, uno de mis cortes predilectos del fonograma, en compañía de Al salir, quizás y del que da nombre a la producción.

Entre lo último hecho por Alejandro mencionaré su vinculación con Pável Urquiza en un proyecto circunstancial de música house denominado Gao XXI, y que llegó a grabar un par de temas, así como su participación en lo que se conoce como Mr. Fro, en compañía del bajista y programador Lino García, un trabajo armado en torno a la canción, pero en lo fundamental con el respaldo de máquinas y secuencias. En una apretada síntesis del quehacer de Frómeta hay que decir que en su obra todo el tiempo se siente la presencia de improntas musicales cubanas (expresadas a través del uso de los batá, de aires vitroleros, de trompetas asordinadas), que son arropadas por la sonoridad del rock. Creador muy talentoso, por encima de su tesitura limitada, si lo escuchas con atención, quizá podría llegar a ser tu cantante favorito.



Publicado en la sección "Los que soñamos por la oreja", Juventud Rebelde. 29/01/2004.

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