martes, marzo 23, 2010

(Carta recibida via email)

Una reflexión sobre Zapata


Estimados compañeros:

Me llamo Daniel y vivo en Cárdenas, Matanzas. Trabajo en turismo y por eso he podido ver en estos días todo el debate que se ha levantado a raíz de la muerte del preso Orlando Zapata. Lo he visto en CNN en Español y Televisión española. También he leído algunos periódicos porque en los hoteles tenemos internet. He leído artículos escritos por intelectuales extranjeros, disidentes cubanos, amigos de la revolución, enemigos. A raíz de todo eso, y de las cartas que andan circulando por ahí, me gustaría compartir una reflexión con ustedes. Yo no soy nadie, ni actor ni cantante ni figura pública, tampoco intelectual, pero si sirve de algo, antes de dedicarme al turismo hice la carrera de sociología, soy militante del Partido y miembro de la asociación de Combatientes de la Revolución por haber cumplido misión internacionalista en Etiopía.

Lo primero que quiero contarles es que la muerte de Zapata me ha dejado muy confundido. Al margen de que Amnistía Internacional diga que era un preso de conciencia y nuestro gobierno insista en que era un preso común, Zapata ha muerto por una huelga de hambre. Porque se negó a comer. He pensado mucho en eso. ¿Qué le pasa por la mente a una persona para hacer algo así? Yo no lo sé, pero reconozco que en este país ningún disidente había llegado tan lejos. Al menos que yo tuviera noticia. El Granma ha dicho que Zapata hizo la huelga porque quería un televisor, un teléfono y una cocina en su celda. Que alguien muera por eso sólo admite dos lecturas, o Zapata estaba loco o el Granma miente. Ciertamente la locura podría explicar todo esto, pero si Zapata tuviera antecedentes psiquiátricos, no tengo duda de que el Granma los habría publicado. Así que no me queda más remedio que asumir que este señor no murió por un televisor. Murió por otra cosa. No sé cuál. Dicen que lo manipularon, y seguramente haya algo de verdad en eso, pero convencer a alguien para que se deje morir no debe ser fácil. Ni es tan simple.

Aquí siempre nos han dicho que los disidentes son mercenarios, pero un mercenario no hace eso. Los mercenarios cobran y viven. Los mercenarios no se inmolan por una idea (por muy ridícula que sea), por eso los terroristas de Al Qaeda no usan mercenarios sino fanáticos. ¿Era Zapata un fanático? ¿Un fanático de qué, de la contrarrevolución? No sé qué pensar, porque un fanático no surge de la nada, necesita un caldo de cultivo. ¿Existe en la Cuba de hoy ese caldo de cultivo que genera fanáticos? Sería realmente preocupante. Y una señal muy grave del estado de las cosas. Ya sé que la muerte de un solo hombre no tiene por qué significar nada. Puede ser un hecho aislado. O no. Mientras escribo esto hay otros dos disidentes que también se han declarado en huelga. Y uno de ellos está ingresado. ¿Qué pasará si mueren? ¿Serán otros dos mercenarios aislados, dos pobres víctimas manipuladas?

Lo bueno de hacerse viejo (yo tengo 44 años) es que uno tiene una memoria enorme de las cosas que ha visto. Yo estos días me acuerdo mucho de algo que pasó hace casi treinta años… En 1981 diez presos del ejército republicano irlandés (IRA) se declararon en huelga de hambre en sus cárceles de Gran Bretaña. Muchos cubanos no se acordarán, pero entonces el tratamiento que se le dio en la televisión nacional fue de respeto y admiración. Desde que falleció el primero; Bobby Sands hasta que murió el último; Mickey Devine, todos sus nombres fueron mencionados en el noticiero de las ocho como una forma de mostrar la represión política que entonces ejercía Margaret Thatcher sobre Irlanda del Norte.

No intento comparar Cuba con Irlanda. Pero sí me llama la atención que aquellos huelguistas (algunos de ellos condenados por delitos de terrorismo en los que fallecieron inocentes) merecieran tanta gloria, y los que tenemos aquí sólo desprecio. ¿Por qué? ¿Porque supuestamente son delincuentes comunes, porque son cubanos, porque están contra el gobierno? Soy consciente de que el mero hecho de plantearme esto me coloca en el bando del enemigo. Pero yo no soy el enemigo. Cuestionar la versión oficial de quién era Orlando Zapata no significa que comparta sus ideales (que desafortunadamente ni siquiera conozco). A mí la revolución no me educó para convertirme en una persona insensible, ni en una máquina de repetir consignas (aunque lo han intentado). Yo creo que si un cubano muere de huelga de hambre tengo derecho a exigir respuestas claras y convincentes.

Además, no es la primera vez que me cuestiono una versión oficial. Ni la primera vez que la rechazo. Antes he contado que pasé dos años en Etiopía, en la brigada que apoyaba al gobierno de Mengistu Haile Mariam. Los que estuvimos allí sabemos quién era ese señor, y las barbaridades que hacía en su país. Era obvio que aquello no tenía nada que ver con el socialismo sino con prácticas de un gobernante feudal, pero aunque todos en la brigada éramos conscientes de lo que pasaba (incluidos los jefes de misión) la versión oficial siguió insistiendo en que apoyar a Mengistu era bueno para la causa revolucionaria, pero poco después de que Cuba retirara sus tropas (no el apoyo político) Mengistu huyó de Etiopía en un avión cargado de dinero. Hoy vive en Zimbawe y está acusado en su país de genocidio. Repito: GENOCIDIO. Cuando lo supe, en 1991, me dio rabia por tantos compañeros que fueron a Etiopia a luchar por una causa justa y murieron apoyando a un genocida que hoy vive de su cuenta en Suiza .

Aquella vez mi gobierno se equivocó. Como se ha equivocado muchas veces. Por eso tengo que decirlo; soy cubano, soy revolucionario, pero apoyo incondicional no. Me niego a confiar ciegamente en un sistema que a veces dice la verdad, a veces sólo media verdad, y a veces miente. Como todos los gobiernos del mundo, dirán algunos. Pero éste es el mío, éste es el que me exige cerrar filas sin hacerme preguntas, sin cuestionar qué está pasando en la sociedad cubana para que un preso muera de huelga de hambre.

A mí me enseñaron que en Cuba las huelgas de hambre las hacían los revolucionarios contra Batista. ¿Qué está pasando aquí para que ahora hagan huelga los gusanos? ¿Qué tendría Zapata en la cabeza para que no le baste con ser mercenario, para que elija morirse? Yo creo que para responder a eso tenemos que dejar de mirarnos el ombligo y ser autocríticos.

Hay que cuestionar las cosas, compañeros, porque eso es lo que hace un revolucionario. Y no se le puede llamar mercenario a todo el que lo haga. Algunos lo son, no tengo dudas, pero todos no. Yo no tengo buena opinión de los disidentes porque, en primer lugar, sólo sé de ellos lo que me cuenta el Granma, y segundo porque me siento lejos de personas que defienden posturas conservadoras que llevarían este país a un extremismo de derechas, justo aquello contra lo que siempre he luchado, pero tengo que reconocer que algunas de las cosas que dicen tienen razón. ¿Eso me convierte en disidente? Rotundamente no. Entonces, ¿Dónde está la línea? Por ejemplo, exigir responsabilidades políticas porque en Mazorra han muerto de frio treinta enfermos mentales de los que nadie se ocupó, ¿Eso es hacerle juego al enemigo? Quejarnos de que en los hospitales no haya higiene, o que no podamos salir del país sin permiso ni tener acceso a internet, ¿eso es de revolucionarios o de mercenarios? Lamentar que en mi país exista una ley de peligrosidad, copiada del régimen fascista de Franco, que condena a las personas “proclives” a cometer un delito (sin haberlo cometido aún), ¿Eso es de gusanos o de comunistas? Sinceramente no lo sé.

No sé dónde quejarme, dónde lamentar, dónde exigir. No sé con quién tengo que hablar. ¿Con mi núcleo del partido, con mi presidente del CDR, con el delegado de mi circunscripción? ¿Con el Granma? Créanme que ya lo he hecho y no ha servido para nada. Entonces, ¿Dónde canalizo mi vergüenza? ¿En el Miami Herald? Les voy a contar de qué se habló en la última reunión de mi núcleo del partido; de retirarle el carné a un compañero porque había pedido la nacionalidad española. De eso se habló.

Cuando veo el noticiero me indigno porque siento que me tratan como si tuviera diez años y viviera en la luna. Yo no vivo en la luna. Yo vivo en Cuba y sé lo que pasa. Y me indigna que me digan que un preso ha muerto porque quería un televisor.

Yo no sé lo que quería Orlando Zapata con su huelga, pero sé lo que quiero yo: soluciones a los problemas de mi país. Y podemos buscarlas o decirle al mundo que la culpa de todo la tienen los yanquis y los mercenarios, podemos intentar arreglar esto entre nosotros o mentirnos diciendo que no pasa nada, que la juventud está comprometida, que nuestro pueblo cada día es más heroico y viril, que somos la referencia del mundo, que la calle es de Fidel…

Y sí, mi calle hace cincuenta años que es de Fidel, y no tiene bombillas porque se las roban los de la empresa eléctrica (esos sí son mercenarios), se inunda siempre que llueve y necesita asfalto.

Así que ustedes dirán,

Revolucionariamente,

Daniel

7 comentarios:

anais dijo...

Hoy, estoy en mi lugar de trabajo, ensimismada con los mail que me manda mi madre. Lo reconozco y no me da vergüenza decir que decidí, no sé si por curiosidad o hastío, abrir uno de éstos. Primeramente, me encontré con un texto que me informaba de un suceso, que en mi país y creo que en el orbe, ha significado más de una reflexión y más de un cuestionamiento. Es así como rememoré mi paso por La habana, Cuba y mi deseo profundo de empaparme con las ideas de los viejos ( no es literal; me refiero a la convicción) revolucionarios: Sin emabargo, is deseos fueron mermando, en la medida que conocía la realidad, y se fue envolviendo de desazón porque los jóvenes no estaban interesados en el pasado. Hoy, me emociono al ll
leer su texto. La forma de pensar y escribir sus pensamientos...
Reciba mi profunda admiración y el reconocimiento intelectual que es admirable. Esto se lo deben a ese hermoso país y al convencimiento del gobierno que ha creído firmemente que sólo con la educación se logra la comprensión y el alegato de situaciones complejas.
Un abrazo a la distancia y mis felicitaciones porque sólo a través de las utopías se logran hazañas y cambios.

Felix Eduardo Varela dijo...

Hola Anais, gracias por tu comentario. Sólo quiero aclarar, de la misma forma apresurada en la que colgué el texto, que esto no lo escribí yo, sino que lo recibí via email, y me pareció oportuno compartirlo. No sé quien lo escribió, y no alimento las teorías conspirativas que apuntan a equipos de estrategas de un bando u otro, para lograr no sé que cosa. Cualquier cubano puede constatar que cualquier cosa es posible, pésele a quien le pese. Lo que me encanta es la polémica, y lo que puede llevarnos a pensar este texto, en una dirección u otra, creo que va a ser siempre provechoso para el debate sobre Cuba. Por otro lado, de ser auténtica la carta, todos en algún momento vivimos un despertar del ensueño, lo que pasa que algunos no quieren recordarlo, por alguna razón. Soy incapaz de censurarlo, asi como de criticar los mecanismos psicológicos a los que nos rendimos para justificarnos a nosotros mismos el haber tragado cuando debiamos escupir. Cada cual con su librito, y yo con el mio propio. Ojalá fuese verdad, y fuese el comienzo de una expansión de verdadera autocrítica. Ojalá que Daniel discuta esto en la próxima reunión de su núcleo, y que le escuchen, y hasta le respondan algo con sustancia. Mis respetos a Orlando Zapata, a Fariñas, y a todos los que, desde s convicción, hacen algo porque cambie lo que está, y anda muy mal, desde hace mucho tiempo. Ninguna muerte es necesaria, ni tiene justificación.

Anónimo dijo...

Hola Daniel,
Solo puedo decir, woao! no solo por la belleza de tu escritura (que es lo de menos pero digno de mencionar) sino por lo más importante, poder pensar por uno mismo, no ser una oveja más, atreverse a ser algo diferente más allá de lo simple que nos han enseñando, en España es el ser de derechas o de izquierdas y a los que están arriba no les da por pensar que existen muchas cosas intermedias. Ocurre en otros paises europeos pero en España nos falta mil años luz.
También porque cuando te he leido es como si expresaras mis propios pensamientos, mi novio es cubano y vivo a través de él la situación cubana que él tuvo. Hemos discutido mucho, por las ideas tan diferentes y hemos ido acercándonos hasta un término medio a través de conversaciones y quedándonos con lo moralmente aceptable de las ideologías, partidos, ideas etc. como bien los explicas tú (yo no me sé expresar tan bien). Hay que saber qué es lo que defiendes para no verte en la misma mierda contra qué luchaste. ¿De qué sirvio ser revolucionario si ahora se vive en una dictadura?, qué triste haber luchado toda tu vida contra algo y verte convertido en eso mismo que odiaste. (uf! qué yuyu! espero que no me pase a mí nunca) y para eso es necesario tener una mente crítica y activa continuamente y saber enfrentarte a aquellos que pretenden chantajernos con miedo.
Me ha encantado tu artículo,
enhorabuena!
Amaya

Anónimo dijo...

ejem! Felix me mandó Waldo tú blog y te he escrito pensando que eras el tal Daniel, qué vergüenza!! bueno, te saludo de paso,
un besito,
Amaya

Yuniesky dijo...

Amigo, te basiaste pal carajo con ese articulo. Felicidades!! y luchemos todos por los problemas.

Yoel dijo...

Mi hermano, muchas felicidades por tu artículo. Estoy en Ecuador, habemos miles de cubanos en este país y todos te apollamos, te lo puedo asegurar pues estamos aqui por esa razón.

Muchos somos medicos, ingenieros, profesionales en general.

Felicidades y espero que no estes preco en estos momentos

rey dijo...

hola ,una reflexion fenomenal y una verdad que llega tan profunda como una piedra en un lago ,precisamente la dictadura tiene terror que muchos daniel que supuestamente apoyan la revolución(léase involución) se hagan estas preguntas y mediten y quieran respuestas , respuestas reales , algo mas allá que el discurso oficial de que todos los que difieren son mercenarios pagados por el imperialismo, que esos daniels empiecen a discutir y plantearse en sus respectivos núcleos del partido(único por cierto) estas verdades ,para que esto ocurra tendrían que tener información acceso a ella sin limitacion ,otra de las cosas que el régimen teme hasta su medula, un prisionero político que muere por sus ideas o un preso común(delincuente)que muere por sus ideas , seria mucho mas aterrador para el régimen si fuera la segunda opción si hasta ese punto están decididos los cubanos a morir por la libertad , ,fue un gusto leer esta carta ,aunque en honor a la verdad me extrana que daniel hubiera podido estar en Etiopía teniendo 44 anos de edad en la actualidad, ya que tendria 12 o 13 anos en esa fecha , exceptuando esta pifia y sin intención de desacreditarlo todo lo contrario, por todo lo demás es la mas pura verdad de la realidad de mi patria , saludos.