sábado, noviembre 17, 2007

Habanicidios


Adiós Westinghouse
Por M. García.

Aquellos que han estado un poco ajenos a la realidad doméstica cubana podrían no recordar los tantos programas de "ayuda" a la familia cubana que han existido.

No me refiero a ningún tipo de ayuda al estilo del gobierno norteamericano. Más bien hablo de los tan esperados cambios de efectos domésticos. En ello incluyo el reemplazo de cocinas de kerosén (popularmente llamado luz brillante, como si fuera una traducción al idioma de los nativos norteamericanos) por cocinas eléctricas y la "reina", la olla de presión eléctrica.

Como todo "programa de ayuda", es recibido con beneplácito y con gran acumulación de paciencia previa. La estrella de estos reemplazos es, claro está, el refrigerador.

Si estuviéramos haciendo un reporte para una publicación foránea, pudiéramos decir que cada casa de Cuba posee un ejemplar tan diferente de refrigerador que si se pusieran todos juntos se podría hacer un museo de la refrigeración sin limites de épocas, estilos, fabricantes o nacionalidades.

Si una cosa buena podría tener el calentamiento global y la subida de los precios del petróleo, debería ser el hecho de que gracias a ellos en Cuba el gobierno posibilitó el recambio de refrigeradores viejos y gastadores de electricidad por nuevos y relucientemente blancos refrigeradores chinos de la marca Haier.

Además, para más inri, son entregados en cada casa, como si fuera un servicio de entrega formal y disciplinado. No nos engañemos. Echémosle un vistazo al procedimiento desde un principio.

Todo comienza una bella mañana, meses antes de que se realice el esperado cambio. Una persona por cuadra, casi siempre la responsable del CDR (para los ajenos al tema y los 'olvidadizos', Comité de Defensa de la Revolución) pasa casa por casa tomando nota de los equipo a cambiar por domicilio. Apartando la consabida violación de la privacidad tan común e inherente a todo barrio cubano, es el único procedimiento inicial a realizar. ¡Que dicha!

Meses después, varios meses después, llega un día la misma persona responsable y te anuncia que al día siguiente debes vaciar tu refrigerador viejo, porque te lo van a reemplazar por uno nuevecito de paquete. Te emocionas, saltas de alegría y después, piensas. ¿Será bueno? ¿Durará tanto como el viejo? ¿Tendré que sobornar a alguien?

En fin, que esperas al siguiente día. Llega la mañana y nadie en la cuadra fue a trabajar esperando al refrigerador, en una situación parecida a la que se da en la película española Bienvenido Señor Marshall.

Se presenta un camión a la entrada de tu casa y entran dos "elementos" de los "avezados y siempre heroicos" grupos de trabajadores sociales. Jóvenes con ansias de ayudar a la sociedad en cualquier frente que se necesite, y a prueba de cualquier tipo de corrupción.

Toman los datos de los jefes de familia y los de los viejos refrigeradores, escribiendo el nombre de la persona a cargo con tiza roja en la puerta del aparato. Por un momento te sientes un poco lacrimoso, al darte cuenta que se va un pariente de larga data.

Media hora después llegan los cargadores de refrigeradores, como si fuesen enterradores, y se llevan al "muerto vivo" (no olvidemos mencionar que para el cambio el refrigerador debe estar funcionando a la perfección). Tres o cuatro horas después llegan los camiones de nuevo, cargados con las cajas de cartón, en cuyo interior se encuentran los nuevos inquilinos refrigerantes. Mismo procedimiento a la inversa y listo.

Jeff, el novio estadounidense de mi vecina Zuleimis me comenta que el presenciar toda esa actividad le resulta totalmente sorprendente. "Es el único país del mundo donde le gobierno distribuye nuevos equipos a la población de manera gratis", me dice. ¿¡Gratis!?, respondo yo cual conde hemófilo de Vampiros en la Habana. De eso nada.

Según el contrato, porque hay contrato, las personas con refrigeradores nuevos deben pagar el costo del refrigerador a plazos durante un periodo de tres años. Calculadora en mano saco cuentas. El precio del refrigerador es de 6107 pesos cubanos. Tomando en cuenta el crédito a pedir en el banco resulta que cada persona debe pagar mensualidades de 180 pesos cubanos de su salario de alrededor de 400 pesos mensuales durante tres años.

Sacando otra cuenta calculo que el precio del refrigerador en CUC es de 254 CUC o pesos convertibles. De pronto llego a la conclusión de que he entregado mi refrigerador, viejo pero en funcionamiento, y me entregaron otro nuevo por el cual debo pagar el mismo precio que en las tiendas. Es decir, he hecho el papel de tonto, pero estoy contento y le agradezco al gobierno por tan eficaz programa de "entrega a domicilio".

No quiero ni ponerme a pensar en los efectos psicológicos, sociológicos y demás que implican tal iluminación cerebral. ¿Será así con todo? ¿Tendré que volver a ver mi ya supervista copia pirata de ‘Matrix’? En fin, me consuelo diciendo que podría ser peor.

Mi vecino Ramón, al que le cambiaron el frío hace un mes, lo llevó peor. Resulta que el suyo nuevo llegó con defectos y solicitó el cambio. Se lo cambiaron a la semana, cuando ya los vecinos se habían cansado de conservarle sus exiguas fuentes alimenticias. A los tres días se rompió el reemplazo. Pobrecito.

Ya cuando el reemplazo se estaba aclimatando, exterior e interiormente, a su nueva casa, le llegó a Ramón el tercer inquilino refrigerante. ¡Al fin! Conecta el aparato y... tampoco funcionaba.

La cosa podría haber tomado tonos humorísticos, si no fuera porque Ramón cogió tal berrinche que su pobre corazón no pudo más y decidió regalarle un infarto mortal que a sus 48 años de edad fue más que sorprendente para sus familiares. Pobre Ramón. Ahí va otro héroe caído en la larga lucha del recambio socialista. No te olvidaremos.

Pero, pregunta obligada: si Ramón era el jefe de familia y el beneficiario del nuevo refrigerador, ¿tendrán sus familiares derecho al nuevo equipo? Dejaré la respuesta como nos hacen en las novelas brasileñas. Lo veremos en el próximo capitulo.

1 comentario:

Laz dijo...

Te la comiste Felix. Muchas veces no prestamos la suficiente atencion a esos detalles de la vida diaria que mas sufre los cubanos y nos concentramos en loa "grandes temas", sin embargo la vida esta "engrampada" en esos detalles. Gracias y con tu permiso le hago un link a mi blog.